15 versículos con bendiciones de Dios para los que le obedecen


La obediencia a Dios debería ser la respuesta lógica a su amor y a todo lo que él ha hecho y hace por nosotros. Por regla general, cuando amamos a alguien, intentamos hacer lo que le agrada. ¡Cuánto más deberíamos anhelar alegrar el corazón de nuestro Padre celestial obedeciendo sus mandatos!

Obedecer a Dios también nos beneficia a nosotros. Dentro de nosotros crece la inmensa satisfacción de saber que estamos viviendo dentro de su voluntad. Y la obediencia abre la puerta para que recibamos gran variedad de bendiciones.

Una vida de obediencia a Dios es una vida con un fundamento sólido, capacitada para enfrentar las tormentas de la vida sin derrumbarse por completo. ¿Quieres que tu vida sea así? Vive en obediencia a Dios.

Mateo 7:24

Algunas de las bendiciones que reciben los que obedecen a Dios:

1. Dios te permite elegir

Hoy les doy a elegir entre la bendición y la maldición: bendición, si obedecen los mandamientos que yo, el Señor su Dios, hoy les mando obedecer.
(Deuteronomio 11:26-27)

Lo primero que debes saber es que Dios no impone ni obliga a sus hijos a obedecer: tienes libertad para escoger si obedeces o no. Pero él sí desea fervientemente que le obedezcas pues él anhela bendecirte. ¿Cuál es tu elección?

2. Sus bendiciones te acompañarán fielmente

Deuteronomio 28:2
Si obedeces al Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre...
(Deuteronomio 28:2)

En Deuteronomio 28 encontramos una gran lista de bendiciones que Dios prometió al pueblo de Israel si obedecía sus mandatos. Esas bendiciones serían suyas por siempre. De la misma manera, cuando obedeces, tú también pasas a disfrutar todas las bendiciones que Dios desea darte. Ellas te acompañarán por siempre, cada día de tu vida... si vives en obediencia a él.

3. Dirección y vida

Tengan, pues, cuidado de hacer lo que el Señor su Dios les ha mandado; no se desvíen ni a la derecha ni a la izquierda. Sigan por el camino que el Señor su Dios les ha trazado, para que vivan, prosperen y disfruten de larga vida en la tierra que van a poseer.
(Deuteronomio 5:32-33)

El camino de la obediencia es un camino recto, trazado y dirigido por Dios. Seguirlo requiere determinación, un compromiso real y continuo. Puede que te parezca muy sacrificado y sí, en ocasiones lo es. Pero la recompensa es grande: ¡vida! Encontrarás la verdadera vida cuando permitas que Dios guíe tus pasos.

4. Claridad de propósito

1 Corintios 15:58
Por lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano.
(1 Corintios 15:58)

La decisión de obedecer a Dios te mostrará de forma más clara el propósito por el que fuiste creado. No solo tendrás más claridad sobre lo que debes hacer sino que tendrás el ánimo y el deseo de perseverar ya que sabes que Dios valora, aplaude y premia tu esfuerzo.

5. El amor y la presencia de Dios

Le contestó Jesús: El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra morada en él.
(Juan 14:23)

¿Amas a Dios? ¡Querrás obedecerlo! Es tan sencillo como eso. Y al mostrar tu amor a Dios por medio de la obediencia sentirás dentro de ti la convicción de su presencia. Vivir conforme a la voluntad de Dios te hará más sensible a su presencia y a su amor. Esto es así porque quitarás del medio las consecuencias del pecado y el sentido de culpabilidad que vienen como resultado de la desobediencia.

6. Oraciones contestadas

1 Juan 3:21-22
Queridos hermanos, si el corazón no nos condena, tenemos confianza delante de Dios, y recibimos todo lo que le pedimos porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
(1 Juan 3:21-22)

Cuando andas dentro de la voluntad de Dios obedeciendo sus mandatos, oras y pides de acuerdo con lo que está en su corazón. Y eso trae como resultado que tus oraciones sean contestadas. Vives dentro de la voluntad de Dios, pides dentro de su voluntad y recibes todo lo que él desea darte.

7. Éxito en todo lo que hagas

Cumple los mandatos del Señor tu Dios; sigue sus sendas y obedece sus decretos, mandamientos, leyes y preceptos, los cuales están escritos en la ley de Moisés. Así prosperarás en todo lo que hagas y por dondequiera que vayas.
(1 Reyes 2:3)

Este consejo del rey David a su hijo Salomón debe inspirarnos a todos. Si deseas emprender en algo asegúrate de que lo haces en obediencia a Dios y que estás dentro de su voluntad. Así contarás con su bendición y lograrás el éxito. Por eso debes esforzarte en conocer su voluntad para tu vida. Pasa tiempo con Dios en oración, estudia su Palabra y actúa siempre de acuerdo con lo que él te indica.

8. La amistad de Jesús

Juan 15:14 y 15b
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. (...) los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes.
(Juan 15:14 y 15b)

¿Quieres disfrutar de una linda amistad con Jesús? ¡Obedece sus mandatos! Jesús es el mejor amigo que jamás podrás tener: fiel, amoroso, justo, sabio... todo lo que puedas desear en la amistad perfecta. No debería ser difícil obedecerle. Y además de ser tu amigo, Jesús asegura que comparte contigo lo que el Padre habla con él: ¡revelación y sabiduría de lo alto!

9. Nos capacita para seguir el ejemplo de Jesús

Dirigiéndose a todos, declaró: Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga.
(Lucas 9:23)

Sea que estés pasando por momentos de felicidad o por momentos de sufrimiento cuentas con el ejemplo de Jesús, con su compañía y con la fuerza que él te da para poder superar la situación. ¡No estás solo! Pase lo que pase, el Señor te entiende porque él también sufrió grandemente. Sigue sus pisadas y no errarás en tu andar.

10. Dicha, felicidad

Lucas 11:28
Dichosos más bien —contestó Jesús— los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.
(Lucas 11:28)

Eres bienaventurado, dichoso, feliz cuando no solo oyes la palabra de Dios sino que decides ponerla en práctica. ¡No son muchos los valientes que permanecen firmes en esa decisión! Porque la verdad es que vivir obedeciendo a Dios en todo requiere valentía. Sin embargo, debes recordar que al hacerlo gozarás de su presencia constante y de sus bendiciones inacabables. ¡Esa sí es una verdadera dicha!

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11. Transformación y comprensión

Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.
(Romanos 12:1-2)

Cuando ves la obediencia como un acto de adoración al Señor tu mente es transformada. Ya no te parece tan sacrificial hacer lo que Dios manda; lo ves como tu ofrenda de amor para él. Y ese cambio de mentalidad lleno de humildad te permite comprender cuál es la voluntad de Dios para tu vida.

12. La guía del Espíritu Santo

Salmo 143:10
Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me guíe por un terreno sin obstáculos.
(Salmo 143:10)

Si Dios es el Rey de tu corazón, puedes pedirle con toda libertad que te enseñe a obedecer y te ayude a andar en su voluntad. Su Espíritu Santo está esperando que pidas su ayuda y te guiará para que te sea más fácil la vida de obediencia. ¡No tienes que hacerlo solo!

13. Permanecerás para siempre

El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
(1 Juan 2:17)

Todo lo físico pasará, será destruido. Pero si tu corazón está lleno del Señor y sometido a él, harás su voluntad e invertirás tu tiempo, tu dinero y tu esfuerzo en el Reino, en lo que permanecerá eternamente. Con Dios como el Rey de tu corazón das prioridad a lo eterno porque es lo que más le importa a él.

14. La afirmación y la ayuda del Padre

Salmo 37:23-24
El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano.
(Salmo 37:23-24)

Cuando andas en obediencia a Dios, él te acompaña y te va confirmando lo que debes hacer. Según avanzas, tus pasos son más firmes porque cuentas con la presencia y el agrado de Dios. ¿Lo mejor? El Señor te sostiene de la mano. Puede que tropieces con algunas piedras del camino, pero lograrás levantarte para continuar porque tu Padre amoroso no te soltará. ¡Él te sostiene y te ayuda!

15. Gozo, satisfacción y bendición

No se contenten solo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica. El que escucha la palabra, pero no la pone en práctica es como el que se mira el rostro en un espejo y, después de mirarse, se va y se olvida en seguida de cómo es. Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído, sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla.
(Santiago 1:22-25)

La obediencia a Dios trae gran satisfacción a lo más profundo de nuestro ser. Cuando concentras tus esfuerzos en andar fielmente dentro de los principios bíblicos, tu corazón se llena de un gozo incomparable. Es la muestra más clara de un corazón transformado por el poder del amor y el perdón de Dios. ¡Vive sintiendo esa gran satisfacción cada día de tu vida!