Lo que la Biblia dice sobre el trabajo


El trabajo es un tema importante que está presente por toda la Biblia. De hecho, en los primeros versículos de la Biblia vemos a Dios creando, formando el universo y organizando el caos con su voz y con sus acciones. En otras palabras, vemos a Dios trabajando.

Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra. La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. Y dijo Dios: «¡Que exista la luz!» Y la luz llegó a existir. Dios consideró que la luz era buena y la separó de las tinieblas. A la luz la llamó «día», y a las tinieblas, «noche». Y vino la noche, y llegó la mañana: ese fue el primer día.
(Génesis 1:1-5)

La perspectiva de Dios sobre el trabajo:

En ese mismo capítulo de Génesis leemos sobre el momento en el que Dios creó al ser humano. A diferencia del resto de la creación, el ser humano fue creado a imagen de Dios y con un propósito especial: colaborar con Dios en el cuidado y la administración de todo lo creado. Ese fue el trabajo específico que Dios le encomendó al hombre.

Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó, y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo».
(Génesis 1:27-28)

Por lo tanto, contrario a lo que algunos piensan, el trabajo no es ni un castigo ni una maldición. Es una encomienda divina que tiene su base en la gran responsabilidad de cuidar y administrar bien lo que Dios creó. Él confió al ser humano el cuidado de toda la creación. Y Dios encomendó al hombre el cultivo y el cuidado del jardín antes de que el hombre pecara.

Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara.
(Génesis 2:15)

Sí es cierto que, luego de que el ser humano pecó, el trabajo pasó a ser más pesado. El cultivo de la tierra, trabajo esencial para la supervivencia del hombre, requiere más esfuerzo. Junto con los frutos, la tierra comenzó a producir cardos y espinas.

Al hombre le dijo:
«Por cuanto le hiciste caso a tu mujer, y comiste del árbol del que te prohibí comer, ¡maldita será la tierra por tu culpa! Con penosos trabajos comerás de ella todos los días de tu vida. La tierra te producirá cardos y espinas, y comerás hierbas silvestres. Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste sacado. Porque polvo eres, y al polvo volverás».
(Génesis 3:17-19)

Poder trabajar sigue siendo una idea de Dios diseñada para nuestro bienestar. Pero la entrada del pecado en el mundo trajo como consecuencia que los beneficios de trabajar se reciban a través del sudor y el esfuerzo. Lo que debía haber sido mayormente placentero se convirtió en un trabajo penoso, más difícil de realizar. Sin embargo, eso no implica que sea una maldición.

El trabajo en sí sigue siendo algo bueno, una oportunidad especial para usar nuestros dones y talentos mientras colaboramos con Dios en el cuidado de la creación. No ignoremos la importancia de nuestra labor.

El equilibrio entre el trabajo y el descanso

Aunque Dios da mucha importancia al trabajo él también enfatiza la necesidad de descansar. En esto también él nos dio ejemplo. Durante la creación Dios trabajó 6 días, pero el séptimo día lo tomó para descansar y disfrutar su obra. Debemos seguir su ejemplo y vigilar que el trabajo no consuma toda nuestra energía convirtiéndose en el centro de nuestra existencia. Es importante tomar tiempo para descansar, para reponer fuerzas.

Al llegar el séptimo día, Dios descansó porque había terminado la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó, porque en ese día descansó de toda su obra creadora.
(Génesis 2:2-3)

Nuestro descanso es tan importante para Dios que es uno de los diez mandamientos:

Acuérdate del sábado, para consagrarlo. Trabaja seis días, y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al Señor tu Dios.
(Éxodo 20:8-10a)

El día de descanso debe ser un día de renuevo físico y espiritual, un día en el que disfrutemos del cambio de ritmo y repongamos fuerzas físicas y espirituales. Cuando desobedecemos a Dios en esto nuestro cuerpo, nuestra familia y nuestra relación con el Padre se resienten. Seamos obedientes y guardemos el día de reposo.

Jesús y el trabajo:

La vida de Jesús fue una vida que incluyó una gran variedad de trabajos. Veamos algunos versículos que reflejan la importancia que Jesús daba al trabajo y el equilibrio que buscaba entre este y el descanso.

1. Jesús estuvo presente y trabajó durante la creación

Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente.
(Colosenses 1:15-17)

2. Jesús trabajó como carpintero

¿No es acaso el carpintero, el hijo de María y hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros? (Marcos 6:3a)

3. Jesús enseñaba e impactaba a muchas personas

De nuevo comenzó Jesús a enseñar a la orilla del lago. La multitud que se reunió para verlo era tan grande que él subió y se sentó en una barca que estaba en el lago, mientras toda la gente se quedaba en la playa.
(Marcos 4:1)

4. Jesús seguía el horario y el plan de Dios Padre

Pero Jesús les respondía: Mi Padre aún hoy está trabajando, y yo también trabajo.
(Juan 5:17)

5. Jesús reponía fuerzas pasando tiempo con el Padre

Jesús sanó a muchos que padecían de diversas enfermedades. También expulsó a muchos demonios, pero no los dejaba hablar porque sabían quién era él.
Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar.
(Marcos 1:34-35)

5 propósitos del trabajo en la vida del hombre:

1. Para suplir nuestras necesidades

Lo que ganes con tus manos, eso comerás; gozarás de dicha y prosperidad.
(Salmo 128:2)

¿Qué dice la Biblia sobre el dinero?

2. Hacer obras en el nombre del Señor

Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.
(Colosenses 3:17)

3. Para dar buen testimonio y así otros alaban a Dios

Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.
(Mateo 5:16)

4. Es una forma de glorificar a Dios

En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.
(1 Corintios 10:31)

5. Nos capacita para compartir y ayudar a otros

El que robaba, que no robe más, sino que trabaje honradamente con las manos para tener qué compartir con los necesitados.
(Efesios 4:28)

Algunos personajes bíblicos y el trabajo que realizaban:

En la Biblia encontramos una gran variedad de oficios realizados por personajes muy conocidos. Al leer los pasajes bíblicos nos damos cuenta de que para ellos era muy importante hacer bien su trabajo. Eran personas esforzadas y responsables. Tener una relación personal con Dios les ayudó a ser mejores obreros.

Uno de los personajes bíblicos más famoso por su trabajo es el apóstol Pablo, del cual leemos en el libro de los Hechos:

Ustedes mismos saben bien que estas manos se han ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros. Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir”.
(Hechos 20:35)

Podemos aprender de Pablo que el propósito del trabajo no debe ser enriquecernos y ya. El trabajo es una herramienta que nos permite ser de buen ejemplo y también tener suficiente para poder ayudar a otras personas. Nuestro esfuerzo debe traer bendición a todos los que servirnos y abrirnos las puertas para poder ayudar aquellos que más lo necesitan.

¿Cuál era el trabajo de ...?

  • José: siervo, mayordomo, administrador, encargado del palacio, gobernador (Génesis 39-42)
  • Noé: constructor del arca (Génesis 6)
  • Abraham: jefe, dueño de rebaños y ganado, dueño de plata y de oro, administrador (Génesis 13-18)
  • Lot: dueño de rebaños, ganado y tiendas de campaña (Génesis 13)
  • Bezalel y Aholiab: artistas, artesanos, trabajos en oro, plata y bronce (Éxodo 31:1-11)
  • Débora: profetisa, jueza, gobernadora (Jueces 4 y 5)
  • Mateo: cobrador de impuestos (Mateo 10:3)
  • Marcos (Juan Marcos): misionero, ayudante de los apóstoles (Hechos 11-13)
  • Lucas: evangelista, ayudante y acompañante de Pablo, médico (Colosenses 4:14; 2 Timoteo 4:11)
  • Pedro (Simón), Andrés, Juan y Jacobo: pescadores, discípulos de Jesús (Marcos 1:16-20)
  • Pablo, Priscila y Aquila: hacedores de tiendas, maestros de la Palabra (Hechos 18:1-4; Hechos 20:35)
  • Lidia: productora y vendedora de telas de púrpura (Hechos 16:11-15)
  • La mujer virtuosa: ama de casa, costurera, comerciante, administradora, financiera (Proverbios 31:10-31)
  • Job: empresario rico, dueño de ganado, hombre de gran renombre (Job 1:1-3)

Otros versículos bíblicos para meditar:

  • Efesios 6:7-8

Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien que haya hecho, sea esclavo o sea libre. (Efesios 6:7-8)

  • Hechos 20:24

Sin embargo, considero que mi vida carece de valor para mí mismo, con tal de que termine mi carrera y lleve a cabo el servicio que me ha encomendado el Señor Jesús, que es el de dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
(Hechos 20:24)

  • Mateo 28:19-20

Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.
(Mateo 28:19-20)

  • Tito 2:7-8

Con tus buenas obras, dales tú mismo ejemplo en todo. Cuando enseñes, hazlo con integridad y seriedad, y con un mensaje sano e intachable. Así se avergonzará cualquiera que se oponga, pues no podrá decir nada malo de nosotros.
(Tito 2:7-8)

  • 1 Tesalonicenses 5:16-18

Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.
(1 Tesalonicenses 5:16-18)

  • Eclesiastés 9:10

Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño; porque en el sepulcro, adonde te diriges, no hay trabajo ni planes ni conocimiento ni sabiduría.
(Eclesiastés 9:10)

  • 1 Corintios 15:58

Por lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano.
(1 Corintios 15:58)

  • Colosenses 3:23-24

Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor.
(Colosenses 3:23-24)

  • 2 Timoteo 2:6

El labrador que trabaja duro tiene derecho a recibir primero parte de la cosecha.
(2 Timoteo 2:6)

  • Juan 6:27

Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Sobre este ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación.
(Juan 6:27)

Versículos de agradecimiento a Dios por el trabajo