¿Habla la Biblia sobre los tres reyes magos?


En varios países del mundo se celebra cada 6 de enero el Día de los tres Reyes Magos. Es un día festivo en el que se le dan regalos a los niños y se come en familia. Puede que te preguntes cuál es la verdadera historia detrás de esta celebración. ¿Qué nos dice la Biblia?

La Biblia nos habla de unos sabios o magos del Oriente que fueron a visitar y a llevarle tres regalos a Jesús a Belén. Sin embargo, algunos de los detalles que se celebran como tradición son precisamente eso, tradiciones que hemos aceptado aunque no están en la Biblia. Veamos primero lo que no aparece en la Biblia y luego lo que la Biblia sí nos dice.

Lo que dice la tradición

  • Eran tres, eran reyes y sabemos sus nombres: Gaspar, Melchor y Baltasar.
  • Visitaron al bebé Jesús en el pesebre el mismo día del nacimiento, junto con los pastores. Los vemos a todos juntos en las escenas navideñas.
  • Siguieron la estrella hasta el pesebre donde estaba Jesús.
  • Le llevaron tres regalos: oro, incienso y mirra.
  • Eran de razas diferentes, o por lo menos uno de ellos era negro.

La Biblia no menciona que fueran exactamente tres. Sí sabemos que eran dos o más porque habla en plural al referirse a ellos. Lo más probable es que fueran más de tres, eran hombres sabios y, al parecer, ricos así que viajarían con protección, con algunos sirvientes y en grupo. 

La Biblia tampoco nos dice sus nombres ni menciona que fueran reyes o que estuvieran vestidos de unos colores en específico.

Lo que dice la Biblia

El relato bíblico sobre la visita de los sabios de Oriente al niño Jesús se encuentra en el evangelio de Mateo capítulo 2. Veamos los detalles que nos ofrece.

1. Había pasado ya algo de tiempo desde el nacimiento de Jesús. Los sabios no fueron directamente a Belén sino que fueron primero a Jerusalén y hablaron con Herodes. Por la conversación que tuvieron con él sabemos que pasó un tiempo desde que ellos vieron la estrella por primera vez hasta el día que llegaron al palacio a hablar con él.

Después de que Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, llegaron a Jerusalén unos sabios procedentes del Oriente.
(Mateo 2:1)

2. Eran sabios o magos y procedían del Oriente. La palabra mago se usaba entonces para describir hombres sabios que estudiaban astrología y astronomía, hombres interesados en la filosofía, en los sueños, y en todo lo que pudiera ampliar su conocimiento. 

Los países de Oriente en ese tiempo eran los que conocemos hoy como Iraq, Yemen, Irán y Arabia Saudí.

3. Vieron una estrella muy brillante y como sabían mucho de astrología reconocieron su importancia, que anunciaba el nacimiento de un nuevo rey para Israel, así que decidieron ir a adorarle. Pero fueron a Jerusalén, la capital, pensando que lo encontrarían allí.

Mateo 2:2

4. Después que hablaron con Herodes apareció por segunda vez la estrella que había anunciado el nacimiento de Jesús y que les había inspirado a hacer este peregrinaje. La siguieron y los guió hasta Belén, hasta el lugar donde estaba el niño Jesús.

“Pero tú, Belén, en la tierra de Judá, de ninguna manera eres la menor entre los principales de Judá; porque de ti saldrá un príncipe que será el pastor de mi pueblo Israel.”
(Miqueas 5:2)

5. El niño no estaba en el pesebre sino en una casa y ese día se encontraba con María, su mamá. Probablemente ya había pasado entre uno y dos años desde el nacimiento de Jesús y ellos ya se habían establecido como familia en una casa.

6. Los sabios adoraron a Jesús de inmediato, no tuvieron problemas en reconocer quién era: el Rey.

Mateo 2:11

7. Le llevaron tres regalos con significados proféticos para la vida de Jesús. Oro como reconocimiento de su deidad: Jesús, el Rey de Reyes. Incienso, que se usaba en actos de adoración, como muestra de que Jesús es digno de nuestra alabanza y adoración. Y mirra, un ungüento que se usaba para los muertos en esa época, representando el sufrimiento que padecería y la muerte que sufriría.

Lee más sobre el origen y significado de la Navidad.

¿Qué podemos aprender de los sabios de Oriente?

  • Estudiaban, estaban atentos y reconocían las señales. ¿Tenemos esa misma pasión por las Escrituras? ¿Estamos atentos a las señales de los tiempos?
  • Reconocieron a Jesús y le adoraron. ¿Nos damos cuenta del mover de Dios en nuestras vidas? ¿Le adoramos de corazón y le agradecemos por su obra en nosotros?
  • Emprendieron un largo viaje por tal de ver y conocer a Jesús. ¿Estamos dispuestos a sacrificar nuestra comodidad y seguridad por seguir a Jesús? ¿Anhelamos conocerle más cada día?
  • Le dieron regalos valiosos, no escatimaron en dar de lo mejor para él. ¿Damos libremente a Dios y a los que nos rodean? ¿Damos más valor a nuestra relación con Dios que a lo material?