Cómo animar a los hermanos durante esta pandemia del coronavirus


Durante estas últimas semanas hemos experimentado muchas emociones debido a la situación mundial. La rapidez de la expansión del coronavirus (Covid-19) nos ha tomado por sorpresa. Llegó y alteró nuestra rutina diaria con todas las medidas de aislamiento impuestas en muchos países. No podemos salir cada vez que se nos antoje y menos aun reunirnos. ¡Tenemos que mantener la distancia para protegernos los unos a los otros! «Quédate en casa» es la frase de moda. ¡Y con mucha razón!

¿Cómo podemos seguir unidos como iglesia edificándonos los unos a los otros a pesar de la distancia? El hecho de que no podamos reunirnos físicamente bajo el mismo techo no quiere decir que no podamos ser de estímulo los unos a los otros. ¡Para nada! Gracias a los avances de la tecnología podemos (y debemos) permanecer en contacto, animándonos como hemos hecho hasta ahora tal como dice la Palabra.

1 Tesalonicenses 5:11
Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo.
1 Tesalonicenses 5:11

Colosenses 3:15-16 es un buen pasaje para buscar ideas sobre cómo podemos ser de ánimo y bendición para nuestros hermanos en la fe. Son conceptos fáciles de aplicar durante estos momentos inciertos que estamos viviendo.

Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos. Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón.
Colosenses 3:15-16

Es importante que demos prioridad a llenarnos de la paz del Señor en medio de cualquier circunstancia. Es en Dios que podemos renovar nuestras mentes y nuestros corazones para lograr ver esta situación desde otra perspectiva. Ahora bien, ¿cómo lo conseguimos? ¿Cómo logramos "recargar nuestras pilas" emocionales y espirituales para poder ser de bendición para los demás?

1. A través de la oración y del tiempo con Dios. Aprovecha esta temporada para pasar más tiempo ante la presencia de Dios orando, intercediendo por este mundo y recibiendo todo lo que él desea darte. En los últimos años, ¿cuántas veces saliste corriendo para el trabajo o a llevar a los niños a la escuela sin tomar tiempo para hablar con Dios? Proponte en estas semanas de aislamiento social renovar tu relación con el Padre celestial.

2. Sumérgete en el estudio de la Palabra y busca la dirección de Dios. Intenta leer la Biblia cada día y, si te es posible, haz un estudio bíblico temático sobre la confianza en Dios, la sanidad, el poder de Dios, o algún otro tema que desees. Renueva tu espíritu al permitir que el Espíritu Santo de Dios te hable de forma especial durante este tiempo de incertidumbre. Dios es fiel y anhela hablar con sus hijos. ¡Que tu oído esté muy atento a su voz!

Según fortaleces tu espíritu, recuerda a las personas que tienes a tu alrededor. Piensa en formas específicas en las que puedes animar a los demás durante esta temporada de pandemia empezando por tu familia en Cristo, pero también buscando oportunidades para bendecir a todos los que te rodean. Aquí van algunas ideas.

Animándonos los unos a los otros

Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón.
(Colosenses 3:16)

1. Llama por teléfono

Hoy en día casi todos tenemos un teléfono, sea fijo o celular (móvil). Esta es una de las formas más fáciles para mantenernos en contacto con los demás y también una herramienta excelente que podemos usar para dar palabras de ánimo, orar y mostrar nuestro interés genuino.

Llama a tus hermanos, en especial aquellos que están solos, lejos de sus familiares o muy preocupados por la situación actual. Muéstrales que te interesas por ellos y anímalos. Aprovecha para orar por ellos pidiendo la protección de Dios y salud. Compárteles cómo sientes que Dios te ayuda a enfrentar la incertidumbre que vivimos. Comparte también lo que aprendes con Dios y sobre él durante tus tiempos de devocional y del estudio de la Palabra.

2. Envía mensajes de ánimo

Con el mismo teléfono celular puedes enviar mensajes de ánimo a tus familiares, amigos, vecinos y hermanos en Cristo. Mantente en contacto con ellos. Pregúntales si necesitan algo y dentro de las limitaciones que tenemos, intenta ayudarlos a encontrar la solución a sus problemas. Pídele a Dios discernimiento y sabiduría para poder ofrecer (o escribir) siempre la palabra precisa (Colosenses 4:6).

Cuando leas una frase que te ayude, compártela. Muestra que tienes interés genuino en las personas y que deseas ayudarles a que este tiempo difícil les sea más llevadero. Piensa sobre todo en las personas mayores recluidas en residencias o que viven solas.

3. Comparte Salmos o versículos bíblicos que te han ayudado

En lugar de contribuir al ambiente de temor que permea por todos lados, proponte compartir la Palabra de Dios con los demás. Una vez más, usa tu teléfono o tu computadora (ordenador) y las redes sociales para llevar a cabo tu misión alentadora.

En la Biblia encontramos muchísimos Salmos y pasajes que nos dan ánimo y aumentan nuestra confianza en Dios. ¡Echa mano de ellos! Algunos de los que puedes compartir son los siguientes:

  • Salmo 23
  • Salmo 27
  • Salmo 46
  • Salmo 91
  • Salmo 56:3
  • Salmo 9:9-10
  • Jeremías 17:7-8
  • Salmo 28:6-9
  • Isaías 41:10
  • Salmo 94:17-19

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4. Comparte cánticos o himnos de fortaleza

Al igual que con los versículos bíblicos, otra gran idea es compartir cánticos o himnos de fortaleza. Si ves un vídeo o escuchas un cántico que alegra y alimenta tu espíritu acercándote más a Dios, compártelo con otras personas. La música tranquiliza y sosiega el espíritu, mucho más la música basada en la Palabra del Señor.

5. Ayuda a organizar la reunión de iglesia online

Hace varios años había un cántico que decía «En las luchas y en las pruebas la iglesia sigue caminando y solo se detiene para predicar. ¡Oh, gloria! ¡Aleluya! La iglesia sigue caminando y solo se detiene para predicar». ¡Qué gran verdad! Ciertamente estamos en tiempo de lucha y en tiempo de pruebas. No sabemos cuándo volveremos a la normalidad. Pero sí sabemos que la iglesia debe continuar reuniéndose y llevando el Evangelio a todos los que la rodean.

Aprovechemos los adelantos tecnológicos y mantengamos el contacto entre los hermanos. Si eres de esas personas que entienden bien la tecnología moderna, ayuda a tu pastor y a los líderes de la iglesia a organizar las reuniones. Explica a otros cómo pueden unirse a las reuniones virtuales y anima a los hermanos a ser fieles en su participación.

La labor de la iglesia debe continuar

Mateo 5:16
Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.
(Mateo 5:16)

¡Somos la Iglesia! Como tal, Dios nos ha llamado a muchas cosas entre las que se encuentran las siguientes:

1. Ser luz y sal de la tierra

Ustedes son la sal de la tierra. Pero, si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee. Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.
(Mateo 5:13-16)

2. Bendecir y cuidar de los indefensos

La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es esta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo.
(Santiago 1:27)

¡Levanta la voz, y hazles justicia! ¡Defiende a los pobres y necesitados!
(Proverbios 31:9)

3. Ser ejemplo de amor

Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
(1 Juan 4:7-8)

Nadie ha visto jamás a Dios, pero, si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece entre nosotros, y entre nosotros su amor se ha manifestado plenamente.
(1 Juan 4:12)

¡Cumplamos con nuestro ministerio! ¡Que Dios sea glorificado en medio de toda esta situación! Pidamos su dirección y su unción para saber cómo podemos seguir siendo la luz y la sal de la tierra llevando su Palabra y su amor a todos los que nos rodean. No nos centremos en nosotros mismos, en nuestro aislamiento o en nuestras necesidades. Busquemos ser de los que se enfocan en los demás, los que extienden la mano de amor y apoyo para servir y ayudar a otros.

Por supuesto, la forma en que lo haremos será muy diferente debido a las restricciones. Por ejemplo, si conoces a una persona anciana que está sola y necesita algo de comer, el día que vayas al supermercado puedes llamarla por teléfono y preguntar si necesita algo. Lo compras (siempre llevando guantes desechables al hacer la compra) y al llegar a casa le notificas que dejarás las cosas frente a su puerta para que las recoja.

Seamos creativos en estos momentos de incertidumbre. ¡Tenemos que seguir cumpliendo con nuestra labor! Que este tiempo sirva para que Dios extienda su mano de amor a muchos otros a través de nosotros, su Iglesia.

4 versículos sobre animarnos unos a otros

1. Animarnos a acercarnos a Dios y alejarnos del pecado

Cuídense, hermanos, de que ninguno de ustedes tenga un corazón pecaminoso e incrédulo que los haga apartarse del Dios vivo. Más bien, mientras dure ese «hoy», anímense unos a otros cada día, para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado.
Hebreos 3:12-13

2. Animarnos en la fe y fortalecernos

Tengo muchos deseos de verlos para impartirles algún don espiritual que los fortalezca; mejor dicho, para que unos a otros nos animemos con la fe que compartimos.
(Romanos 1:11-12)

3. Animarnos al amor, a las buenas obras y a reunirnos

Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa. Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca.
(Hebreos 10:23-25)

4. Animémonos, porque estaremos con Jesús para siempre

El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.
(1 Tesalonicenses 4:16-18)

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