Cómo orar a Dios: ¡puedes hablar con él!


Ir ante Dios en oración es esencial para la vida del cristiano, pero muchas personas tienen dudas sobre cómo orar. Sin embargo, la oración no es algo complicado. Orar es hablar con Dios, tener una conversación con tu Padre que tanto te ama.

Al orar, puedes contarle a Dios lo que te sucede, tus alegrías, tus tristezas, tus sueños. Orar también abre la puerta para que disfrutes de la presencia de Dios. Al orar, muchas personas usan la estructura del Padre nuestro, la oración que Jesús nos dejó como modelo. Examinemos con detenimiento Mateo 6:5-15 para ver cómo deben ser nuestras oraciones y lo que debemos evitar al orar.

Cómo deben ser las oraciones

1. Centradas en Dios: Debes concentrarte y ser consciente de que hablas con Dios. Toma tiempo para buscar su presencia. Habla con él, cuéntale lo que está en tu mente, lo que te sucede o te preocupa. Puedes comenzar diciendo algo como «Amado Dios, gracias porque estás aquí conmigo en este momento».

2. De corazón, sinceras: Muéstrate tal como eres. Dios te conoce profundamente y mejor que nadie, puedes ir ante él con toda sinceridad expresándole cómo te sientes. Di algo como «Señor, tú sabes lo que hay en mi corazón y las cosas que ocupan mi mente. Gracias porque tú me entiendes».

3. Con humildad y con la certeza de que Dios sabe lo que necesitas realmente: Habla con Dios humildemente, pues en realidad dependes de él. Recuerda que él sabe lo que te conviene y lo que es para tu bien. Puedes expresar esto diciendo «Padre, traigo ante ti esta situación, Reconozco que tú sabes lo que es mejor para mí».

4. Exalta la grandeza y la soberanía de Dios: Dios es tu Padre y te ama, pero también es el Dios todopoderoso, Creador del universo. Él es soberano y su plan se cumplirá. Cuando hablas con él, debes hacerlo de forma respetuosa y reverente, sometiéndote a su voluntad. Puedes decir algo como «Señor, tú eres el Dios todopoderoso. Tú me creaste y también a todo lo que me rodea. Yo sé que tú tienes un plan para mi vida y quiero vivir dentro de tu voluntad».

5. En actitud de adoración: La actitud debe ser de asombro ante la grandeza, el amor, la justicia, la bondad y la fidelidad de Dios para con todos. Toma tiempo para adorar a Dios por todo lo que él es. «Padre amado, ¡cuán grande eres! No hay nada ni nadie que se pueda comparar contigo».

6. Con fe: Presenta tus peticiones a Dios con fe, sabiendo que él tiene todo el poder para intervenir y ayudarte. «Señor, quiero pedirte en este momento ... Lo hago sabiendo que tú me escuchas y obrarás».

7. Recibiendo su perdón y estando dispuesto a perdonar: El perdón es muy importante para Dios. Él te ofreció su perdón cuando estabas lejos de él y desea que tú tengas un corazón perdonador. Cuando ores, recuerda su gran amor y su perdón. Pídele que te ayude a perdonar y a ser más como él. «Señor amado, mil gracias por perdonar mis pecados y aceptarme como tu hijo. Por favor, ayúdame a perdonar. En fe decido perdonar a ... por ...».

8. Reconoce que Dios ya venció contra el maligno: Aférrate a Dios para vencer el mal y no ceder ante la tentación. Recibe las fuerzas de parte de Dios para vivir una vida victoriosa para su gloria. «Padre Dios, tú ya mostraste tu poder sobre la muerte y sobre el maligno. Gracias porque en ti soy vencedor. Ayúdame a mantenerme firme en la fe cuando llegan las tentaciones, a decir "no" con firmeza y a llenarme cada día más de tu Espíritu Santo».

9. Ora en el nombre de Jesús: Muchos cristianos terminan sus oraciones diciendo «En el nombre de Jesús, amén». Esto es así, debido a lo que dice Jesús en Juan 14:13-14:

Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.
(Juan 14:13-14)

No debes ver esa frase como una fórmula mágica para conseguir todo lo que pides. Al decirla, estás recordando que es por medio de Jesús que has obtenido la salvación y afirmas que tu confianza está puesta en él y en su poder.

2 ejemplos de oraciones

Aquí encontrarás 2 ejemplos de oraciones solo para que veas que es fácil hablar con Dios. Estas oraciones no son para que las repitas ciegamente. La idea es que sirvan de referencia en tus momentos de oración.

Lo que realmente importa es que te acerques a Dios con confianza y con sinceridad. Exprésale lo que hay en tu corazón en tus propias palabras. ¡Él nunca te rechazará!

1. Oración para pedir la bendición de Dios

Señor amado, mil gracias porque estás siempre a mi lado. Gracias por tu cuidado sobre mí y sobre mi familia. Tú eres el Dios todopoderoso y en ti está puesta mi confianza. Hoy te pido que continúes cuidándonos y que tu bendición sea sobre cada uno de nosotros en todo momento. Te necesitamos, Señor. Vivimos en un mundo lleno de retos, danos tu bendición y tu protección.

Señor, quiero ser más como tú. Ayúdame a darme cuenta de las actitudes o pensamientos que no te agradan y que me alejan de ti. Quiero obedecerte siempre, recibir tus bendiciones y también ser de bendición para mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo y todos los que me rodean. Lléname con tu Espíritu Santo cada día y guíame para que yo te glorifique en todo. En el nombre de Jesús, amén.

2. Oración por alguien enfermo

Padre santo y Padre bueno, gracias por tu inmenso amor para con nosotros. Gracias porque en ti, nuestra vida tiene sentido. Te alabamos en este día por todas las bondades que nos concedes.
Señor, tu Palabra dice que eres el Dios sanador y hoy vengo ante tu presencia para pedirte la sanidad de X. Padre, tú conoces su condición, ayúdalo en este momento y toca su cuerpo. Deseamos ver su sanidad, que venza esta enfermedad y pueda continuar su vida junto a nosotros sano y fuerte. Sin embargo, decidas lo que decidas, nosotros confiamos en que tu voluntad es siempre buena. En tus manos estamos, Señor, y en ti somos fuertes. En el nombre de Jesús, amén.

Lo que no debe haber en nuestras oraciones

El texto de Mateo 6:5-15 también nos instruye sobre algunas cosas que no deben ser parte de nuestras oraciones.

1. La hipocresía o el deseo de llamar la atención.

2. Las repeticiones sin sentido. Dios desea que hablemos con él de todo corazón, no repitiendo oraciones sin pensar en lo que decimos.

3. Las frases hechas con la intención de impresionar a Dios o a los demás.

4. Las exigencias: No vamos ante Dios exigiendo que nos conceda todo lo que le pedimos.

5. El orgullo: No le decimos a Dios lo que tiene que hacer. Vamos ante él con humildad, presentamos nuestras peticiones y mostramos nuestra disposición de aceptar su voluntad.

6. El rencor o la decisión terca de no perdonar. Aunque haya dolor en nuestro corazón por situaciones difíciles vividas, no debemos cerrar nuestro corazón al mover de Dios y a su deseo de ayudarnos a perdonar.

Acércate a Dios en oración sincera cada día y verás cómo cambiará tu vida.

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