Los 12 apóstoles: quiénes eran y qué pasó con ellos


Cuando Jesús comenzó su ministerio sobre la tierra él escogió a 12 hombres como compañeros en la obra que él debía realizar. Los conocemos como los 12 apóstoles. Jesús compartió su vida con ellos, transformó sus corazones y los capacitó para impactar a las naciones en su nombre y con el poder de Dios.

¿Quiénes fueron los 12 apóstoles? Conozcamos mejor a esos primeros discípulos de Jesús, los que estuvieron más cerca de él. Veamos el ministerio que llevaron a cabo con Jesús y lo que sucedió con cada uno de ellos después de la muerte, resurrección y ascensión de Jesús.

  1. Simón, hijo de Jonás(Pedro)
  2. Andrés, hijo de Jonás (hermano de Simón)
  3. Jacobo / Santiago, hijo de Zebedeo
  4. Juan, hijo de Zebedeo
  5. Felipe
  6. Bartolomé (Natanael)
  7. Tomás (apodado Dídimo o el Gemelo)
  8. Mateo (Leví)
  9. Jacobo, hijo de Alfeo
  10. Tadeo (Judas Tadeo)
  11. Simón el Zelote
  12. Judas Iscariote

los doce apóstoles de Jesús

Simón, hijo de Jonás (Pedro)

Pedro es con toda probabilidad el más conocido de los 12 apóstoles. Su nombre aparece primero en la lista de los discípulos (Mateo 10:2-4, entre otros). Tenía un carácter impulsivo y a veces hablaba sin filtrar sus palabras, algo que probó ser bueno en unas ocasiones y desastroso en otras (ver Mateo 14:22-33 y Mateo 16:21-23 como ejemplos).

Era hermano de Andrés, otro de los discípulos, y antes de conocer a Jesús trabajan junto a su padre como pescadores. Pedro estaba casado (Marcos 1:29-31). Él fue uno de los discípulos más cercanos de Jesús, quien lo escogió para presenciar su transfiguración (Marcos 9:2-13) y otros momentos especiales de su vida.

Aunque muchos recuerdan a Pedro mayormente por haber negado a Jesús, la realidad es que su ministerio después de la resurrección del Señor fue muy poderoso. En Hechos 2:14-41 leemos el relato de su primera predicación lleno del Espíritu Santo. Ese día, unas tres mil personas recibieron el mensaje de salvación y fueron bautizadas comenzando así la expansión de la iglesia.
La vida de Pedro es un gran testimonio del poder del perdón de Dios para con sus hijos.

Ejemplos bíblicos del perdón de Dios

A Pedro se le adjudica la autoría de las 2 cartas apostólicas del Nuevo Testamento que llevan su nombre, la 1ª y la 2ª Epístola del Apóstol San Pedro.

Según la tradición, Pedro murió crucificado con la cabeza hacia abajo durante la persecución de Nerón. Parece ser que él mismo solicitó que lo colocaran así porque no se sentía merecedor de morir en la misma posición que el Señor Jesucristo.

En el catolicismo, Pedro es considerado el primer Papa. Se cree que su cuerpo está enterrado bajo la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Andrés, hijo de Jonás (hermano de Simón)

Antes de seguir a Jesús, Andrés trabajaba como pescador junto a su hermano Simón (Pedro). Andrés fue discípulo de Juan el Bautista antes de conocer a Jesús (Juan 1:35-40) lo que muestra el anhelo sincero de su corazón por conocer a Dios. Andrés dio testimonio de Jesús desde el principio. De hecho, él testificó a su hermano Pedro tan pronto supo que Jesús era el Mesías esperado (Juan 1:40-42).

Un dato curioso sobre Andrés: para el milagro de la alimentación de más de 5000 personas, fue él quien encontró al niño que tenía 5 panes y 2 pescados y avisó a Jesús (ver Juan 6:8-12). Sin embargo, él no lograba entender cómo una cantidad tan pequeña podía ser de ayuda entre tanta gente...

Según la tradición, Andrés murió en Patras, Grecia, atado a una cruz en forma de X y con la cabeza hacia abajo. Su ministerio en Grecia había sido muy fructífero. La esposa de un gobernador recibió la sanidad y se convirtió al cristianismo, pero el gobernador se enojó mucho y mandó arrestar a Andrés condenándole a morir en la cruz. No lo clavaron, sino que lo ataron para que su muerte fuera más lenta y agobiante.

Al parecer, Andrés se mantuvo predicando el evangelio desde la cruz hasta su muerte. La cruz en forma de X es conocida como la cruz de San Andrés.

Jacobo (Santiago), hijo de Zebedeo

Jacobo o Santiago (depende de la traducción), era hermano de Juan, el otro discípulo. Parece que eran unos hermanos muy unidos y trabajaban como pescadores junto a su padre (Marcos 1:19-20). Jesús los apodó Boanerges (o hijos del trueno, Marcos 3:17) quizás dando a entender que tenían un carácter fuerte. Ellos dos, junto con Pedro y en algunas ocasiones Andrés, formaron el círculo íntimo de Jesús: los discípulos con los que Jesús compartió sus momentos más especiales.

Por ejemplo, en Marcos 1:29 vemos a Jesús yendo con Jacobo y Juan a visitar al otro par de hermanos apóstoles, Pedro y Andrés. En esa visita Jesús sanó a la suegra de Pedro. En otra ocasión Jacobo (Santiago) presenció junto a Pedro y Juan la resurrección de una niña, la hija de Jairo (Marcos 5:35-42).

De los 12 discípulos, Jacobo fue el primero en morir como mártir en el año 44 d.C., dato registrado en la Biblia en Hechos 12:1-2. El rey Herodes mandó a que lo mataran con una espada.

Según los historiadores, después de su muerte, su cuerpo fue trasladado a Santiago de Compostela (Galicia, España). Según la tradición, Santiago había evangelizado esa región y por eso se procedió a enterrar su cuerpo en el lugar donde se encuentra hoy la Catedral de Santiago.

Juan, hijo de Zebedeo

Juan es conocido como el discípulo amado. Era hermano de Jacobo (Santiago) y al igual que Pedro y Andrés, tenía una amistad especial con Jesús. Juan estuvo con Jesús hasta el final, al parecer fue el único de los 12 que estuvo presente durante la crucifixión. Jesús le dio en ese momento una encomienda muy importante: cuidar de su madre María (Juan 19:25-27). ¡Tal era la confianza entre ellos!

Juan compartió con Jesús momentos memorables. Algunos de ellos fueron su transfiguración (Marcos 9:2-13), su angustia en Getsemaní (Mateo 26:36-46) y su crucifixión (Juan 19:25-27).

Durante los últimos años de su vida, Juan vivió exiliado en la isla de Patmos como castigo por testificar sobre Jesús. Allí escribió el libro del Apocalipsis, el último libro de la Biblia (Apocalipsis 1:1-9).

A Juan se le adjudica la autoría del Evangelio de Juan, de las cartas apostólicas 1ª, 2ª y 3ª de Juan y del Apocalipsis.

De los 12 apóstoles, Juan fue el único que con casi total seguridad murió de vejez por causas naturales. Aun así, se cree que en algún momento de su vida sobrevivió a un intento de envenenamiento.

Felipe

Jesús llamó a Felipe después de llamar a Pedro, Andrés, Jacobo y Juan. Felipe fue de inmediato a hablar con su amigo Natanael. Le dijo: «Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, el hijo de José, aquel de quien escribió Moisés en la ley, y de quien escribieron los profetas» (Juan 1:43-48).

Vemos que Felipe conocía las Escrituras y anhelaba la venida del Mesías prometido. Él vio algo diferente en Jesús que lo llenó de esperanza y no dudó en ir a compartir con su amigo su buena noticia.

Felipe era de Betsaida (Juan 12:21), la aldea de pescadores de donde eran Juan y Jacobo. Sabemos poco sobre Felipe, pero el evangelio de Juan lo menciona en algunas ocasiones. Por ejemplo, justo antes de que Jesús multiplicara los panes y los peces para alimentar a más de 5000 personas, se dio esta conversación entre Felipe y Jesús:

Cuando Jesús alzó la vista y vio una gran multitud que venía hacia él, le dijo a Felipe: ¿Dónde vamos a comprar pan para que coma esta gente?
Esto lo dijo solo para ponerlo a prueba, porque él ya sabía lo que iba a hacer.
Ni con el salario de ocho meses podríamos comprar suficiente pan para darle un pedazo a cada uno —respondió Felipe.
(Juan 6:5-7)

Al parecer, Felipe no se había percatado aun del inmenso poder de Jesús. Felipe mostró tener un corazón sincero y un espíritu misionero. No solo compartió de inmediato con Natanael su encuentro con Jesús, sino que en otra ocasión unos griegos se acercaron a él y le dijeron que deseaban conocer a Jesús. Felipe habló con Andrés y juntos fueron donde Jesús (Juan 12:20-22).

No se sabe con certeza cómo murió Felipe. Unos dicen que murió por causas naturales y otros, que fue crucificado, colgado o decapitado en Hierápolis, Turquía, donde había estado predicando el Evangelio.

Bartolomé (Natanael)

Hay un poco de confusión sobre su nombre. Se piensa que en realidad se llamaba Natanael, pero que mucha gente lo conocía como Bartolomé (que quiere decir «el hijo de Talmai»). Sabemos que Felipe era su amigo y quien lo llevó hasta Jesús (Juan 1:45). También sabemos que Natanael tenía ciertos prejuicios sobre Nazaret. Cuando Felipe le comentó que Jesús era de Nazaret, Natanael respondió: «¡De Nazaret!. ¿Acaso de allí puede salir algo bueno? (Juan 1:46).

Sin embargo, su encuentro con Jesús despejó todas sus dudas y Natanael pasó a ser uno de los discípulos de Jesús a quien reconoció como Rabí, el Hijo de Dios y el Rey de Israel (Juan 1:47-51).

Hay algo de confusión sobre la forma en la que él murió, pero la creencia general es que también sufrió martirio. Según la tradición, él fundó la iglesia en Armenia y murió como mártir en India o en Armenia donde lo despellejaron vivo y luego lo decapitaron.

Tomás (apodado Dídimo o el Gemelo)

A Tomás se le conocía como Dídimo (el gemelo). Se recuerda a Tomás por su reacción de incredulidad después de la resurrección de Jesús. Sus palabras «Mientras no vea yo la marca de los clavos en sus manos, y meta mi dedo en las marcas y mi mano en su costado, no lo creeré» (Juan 20:25) son usadas para probar su supuesta falta de fe.

Sin embargo, hubo ocasiones en las que Tomás mostró valentía y decisión. Por ejemplo, él fue el único de los discípulos que animó a Jesús a ir a ver qué había sucedido con Lázaro (Juan 11:11-16). También mostró un gran deseo de seguir el camino de Jesús hasta el final (Juan 14:5).

Según la tradición, Tomás evangelizó en Siria, en Babilonia, en India y en China. Sorprende ver que hay datos muy específicos sobre su muerte. Según los historiadores, Tomás murió atravesado por una lanza el 3 de julio del año 72 d. C., en India.

Mateo (Leví)

Mateo (Leví) era un recaudador de impuestos y su oficio le ganaba la antipatía de todos. Los cobradores de impuestos eran conocidos por su astucia (o mala maña) para cobrarle de más a la gente y por su falta de compasión ante los deudores.

Aun así, Jesús llamó a Mateo a seguirlo y Mateo no lo dudó: se levantó de su mesa y siguió al Maestro (Mateo 9:9). Se piensa que este mismo Mateo fue el autor del Evangelio según Mateo, el primer libro del Nuevo Testamento.

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Según la tradición, Mateo evangelizó primero en Judea, luego en Etiopía, Persia y Antioquía. No hay claridad sobre cómo, cuándo o dónde murió. Unos dicen que fue martirizado, probablemente en Etiopía, pero otros piensan que puede haber muerto por causas naturales.

Jacobo, hijo de Alfeo

Se sabe muy poco de este discípulo. Sí sabemos que su padre se llamaba Alfeo, dato mencionado en las 4 listas de los apóstoles (Mateo 10:2-4; Marcos 3:16-19; Lucas 6:13-16; Hechos 1:13). Se cree que su mamá se llamaba María (Mateo 27:56).

La tradición católica lo considera familiar de Jesús, su primo o su hermano. Puede haber predicado por Palestina y Egipto, donde se piensa que murió crucificado. Otros creen que fue apedreado en Jerusalén.

Tadeo (Judas Tadeo)

Este es otro de los discípulos de los que se sabe muy poco. Sabemos su nombre y su apellido: Judas Tadeo. Algunas traducciones le asignan también el nombre de Lebeo.

Hay un solo pasaje bíblico en el que habla este discípulo: Juan 14:21-24. Con su pregunta a Jesús, Judas Tadeo parece mostrar un gran interés en que todo el mundo pueda recibir la manifestación del Señor.

Judas (no el Iscariote) le dijo: ¿Por qué, Señor, estás dispuesto a manifestarte a nosotros, y no al mundo?
Le contestó Jesús: El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra morada en él.
(Juan 14:22-23)

Según la tradición, Judas Tadeo evangelizó desde Turquía hasta Arabia, Mesopotamia y Persia. Se piensa que murió apedreado o a golpes de maza.

Simón el Zelote

De Simón solo sabemos su nombre y que había sido un zelote anteriormente. Los zelotes eran judíos fanáticos, nacionalistas que luchaban por la pureza de su fe. Sentían un odio intenso hacia los romanos.

Este dato nos lleva a pensar que Simón abrazó su fe en Cristo con gran fervor. Jesús llegó a su vida, lo transformó y Simón vivió por él y para él hasta el fin de sus días.

Puede que haya evangelizado en Asia Menor y que muriera martirizado, pero la información sobre él es bastante confusa.

Judas Iscariote

Aparte de Pedro, este es probablemente el discípulo más conocido. Judas fue el discípulo que traicionó a Jesús por 30 monedas de plata y que luego fue y se ahorcó por causa del remordimiento (Mateo 26:15 y 27:1-5).

No se sabe cómo Judas llegó a ser uno de los discípulos. Sí sabemos que fue el tesorero del grupo y que a veces se beneficiaba económicamente de esa posición robando de la bolsa (Juan 12:4-6).

Judas fue el primero de los apóstoles en morir, pero él no murió martirizado. Judas se ahorcó después de traicionar a Jesús (Mateo 27:1-5).

Pasajes bíblicos con la lista de los 12 discípulos de Jesús

Mateo 10:2-4

Estos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Jacobo y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Jacobo, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón el Zelote y Judas Iscariote, el que lo traicionó.
(Mateo 10:2-4)

Marcos 3:16-19

Estos son los doce que él nombró: Simón (a quien llamó Pedro); Jacobo y su hermano Juan, hijos de Zebedeo (a quienes llamó Boanerges, que significa: Hijos del trueno); Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo, hijo de Alfeo; Tadeo, Simón el Zelote y Judas Iscariote, el que lo traicionó.
(Marcos 3:16-19)

Lucas 6:13-16

Al llegar la mañana, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los que nombró apóstoles: Simón (a quien llamó Pedro), su hermano Andrés, Jacobo, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón, al que llamaban el Zelote, Judas hijo de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.
(Lucas 6:13-16)

Hechos 1:13 - en el Aposento alto, luego de la ascensión de Jesús

Cuando llegaron, subieron al lugar donde se alojaban. Estaban allí Pedro, Juan, Jacobo, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hijo de Jacobo.
(Hechos 1:13)