Las 9 virtudes del fruto del Espíritu que transformarán tu vida


La vida con Jesús es como un árbol que crece, madura y da fruto. Según creces en tu andar con Jesús, el Espíritu Santo transforma tu vida y te ayuda a ser más maduro.

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad,  humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.
(Gálatas 5:22-23)

1. Amor

Dios es la fuente del amor.

Cuando tienes el amor de Dios en tu corazón, aprendes a amar más a las personas a tu alrededor y a ti mismo.

2. Alegría

La salvación dada por Dios nos llena de alegría.

Como creyente sabes que la tristeza no dura para siempre. Aun en medio de las dificultades puedes encontrar alegría en la salvación.

3. Paz

La paz de Dios sobrepasa todo entendimiento.

Cuando confías en Dios, aprendes a echar al miedo a un lado y a encontrar la verdadera tranquilidad.

4. Paciencia

Para el cristiano es fundamental perseverar en oración.

La paciencia llega cuando logras entender que Dios sabe cuál es el momento perfecto para que sucedan las cosas. Él promete ayudarte. Solo debes creer y esperar.

5. Amabilidad

Los siervos de Dios deven ser conocidos por su amabilidad.

Dios transforma tu relación con las demás personas ayudándote a ser menos insensible y a tener más amabilidad.

6. Bondad

Debemos perdonar porque también hemos sido perdonados.

Es bueno hacer el bien. Cuando logras entender todo lo bueno que Dios ha hecho por ti querrás hacer cosas buenas por los demás.

7. Fidelidad

Dios busca personas con conducta intachable.

La fidelidad implica ser una persona de confianza, alguien que no se echa para atrás luego de dar su palabra. Dios te ayuda a ser fiel a Él y a los demás.

8. Humildad, mansedumbre

Podemos encontrar verdadero descanso en Jesús.

Jesús era manso y trataba a las personas con amor. Él no buscaba vengarse ni respondía con maldad a quienes lo trataban de mala manera.

9. Dominio propio

Dominar la ira es una demostración de sabiduría.

El dominio propio es una señal de fuerza. Dios te ayuda a actuar con sabiduría aun en medio de las situaciones difíciles.

¡Permite que el Espíritu Santo transforme tu vida! Sigue creciendo y usa el fruto del Espíritu.