Hebreos 12:1-3, puestos los ojos en Jesús


Hebreos 12 comienza con las palabras «por tanto», haciendo referencia al capítulo anterior y los héroes de la fe mencionados allí. En el primer versículo del capítulo 12 se nos anima a imitarlos. ¿Cómo? Despojándonos de todo lo que nos impida correr y perseverar en la carrera de la fe.

Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.
(Hebreos 12:1)

Como cristianos estamos rodeados de personas que nos observan y es por eso que nuestro buen testimonio es tan importante. Sin embargo, este versículo se refiere a algo más amplio. La versión Reina Valera habla de una «nube de testigos» que nos hace pensar en el cielo. ¿Quiénes son esos testigos? Aquellos que durante su tiempo en la Tierra dieron testimonio fiel sobre lo que significa vivir una vida de fe.

Los héroes de la fe del capítulo 11 de Hebreos fueron buenos testigos del Señor. Ellos perseveraron aun en medio de las situaciones más difíciles y lo hicieron hasta la muerte. De la misma forma, nosotros debemos entregarnos completamente a la tarea de ser testigos fieles de nuestro Señor ante todos los que nos rodean.

El autor de Hebreos compara la vida cristiana con una carrera. Todo buen atleta sabe que mientras más liviana sea su carga, mejor será su resultado. Correr requiere esfuerzo, perseverancia y sacrificio. Los atletas están dispuestos a llevar una dieta, mantener una rutina de ejercicios y a sacrificarse en muchos sentidos con el fin de lograr un premio. ¿Cuáles sacrificios estamos dispuestos a hacer en nuestra carrera con Cristo?

¡Tenemos que despojarnos del pecado que nos estorba! Todo pecado es un lastre que no nos permite avanzar. Debemos ver cuáles son las áreas pecaminosas que más nos cuesta vencer y pedir la ayuda del Espíritu Santo para obtener la victoria sobre ellas. Esto requiere perseverancia, no es fácil. Pero al darle permiso total al Espíritu para que obre en nuestra vida comenzamos a crecer en la fe y en la obediencia al Padre. Así es como se consigue la victoria.

Corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús. (Hebreos 12:1b-2a)

Fijando la mirada en Cristo

Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.
(Hebreos 12:2)

Nuestro enfoque principal debe ser Jesús. Debemos fijar nuestra mirada en Cristo porque él es nuestro ejemplo y nuestra meta. El corredor que se distrae mirando a los demás no llega primero a la meta. Pierde su ritmo y se desvía del camino porque está mirando adonde no debe.

Así pasa con la vida del cristiano. Al mirar a Jesús dejamos de mirar las cosas superfluas o las personas que nos distraen del propósito que el Señor tiene para nosotros. Fijar nuestra mirada en él implica la decisión de seguir su ejemplo demostrando con nuestras palabras y actitudes la importancia que le damos a él.

3 cosas muy importantes sobre Jesús

Hebreos 12:2 nos dice lo siguiente sobre Jesús:

  1. Jesús es el iniciador (el autor) y perfeccionador de nuestra fe. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que nuestra fe comienza y termina en él. Jesús es la base o el fundamento de nuestra fe. En realidad, todo tiene su comienzo y su fin en él. Jesús, al ser Dios encarnado, es el autor de la vida. Y él es el objeto de nuestra fe pues es gracias a su obra en la cruz que recibimos la salvación y la vida eterna.
  2. Jesús aguantó un sufrimiento indecible por amor a nosotros. Jesús soportó la muerte en la cruz menospreciando la vergüenza que venía con ella. Era una muerte muy dolorosa y humillante, la guardaban para los peores criminales. Jesús estuvo dispuesto a sufrir todo ese dolor y a ser maltratado por amor a nosotros, por el gozo de vernos redimidos. Su amor por ti y por mí fue mucho más grande e importante para él que toda la vergüenza y el dolor que le hicieron pasar.
  3. Jesús está sentado a la diestra del trono de Dios. Esto quiere decir que Jesús, aunque permitió que lo humillaran y maltrataran en la cruz por amor a nosotros, ahora tiene toda la autoridad y el poder. Él resucitó, él vive y él vencerá. Hebreos 10:10-13 lo explica así:

Y en virtud de esa voluntad somos santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo, ofrecido una vez y para siempre.
Todo sacerdote celebra el culto día tras día ofreciendo repetidas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados. Pero este sacerdote, después de ofrecer por los pecados un solo sacrificio para siempre, se sentó a la derecha de Dios, en espera de que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.
(Hebreos 10:10-13)

Ánimo para los que mantienen su mirada en Jesús


Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.
(Hebreos 12:3)

Los hebreos cristianos a quienes iba dirigida esta carta estaban pasando por persecución y dificultades. El autor los insta a pensar en Jesús y todo el sufrimiento, la hostilidad y oposición que él soportó aun siendo Dios. Pero su sufrimiento no fue eterno y el nuestro también terminará. Tendremos dificultades en el camino, oposición y luchas, pero no debemos desanimarnos. En Cristo recibimos fuerzas para enfrentar los retos que nos presenta la vida. Él es nuestro ejemplo de perseverancia en fe.

Pablo le escribió lo siguiente a Timoteo para darle ánimo en medio de sus luchas, y esas palabras nos pueden servir de inspiración:

No dejes de recordar a Jesucristo, descendiente de David, levantado de entre los muertos. Este es mi evangelio, por el que sufro al extremo de llevar cadenas como un criminal. Pero la palabra de Dios no está encadenada. Así que todo lo soporto por el bien de los elegidos, para que también ellos alcancen la gloriosa y eterna salvación que tenemos en Cristo Jesús.
Este mensaje es digno de crédito:
Si morimos con él, también viviremos con él;
si resistimos, también reinaremos con él.
(2 Timoteo 2:8-12a)

El camino puede parecer muy duro, pero mantén tus ojos en Jesús y en el futuro precioso que disfrutarás con él por toda la eternidad.

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