La importancia de la resurrección de Jesús


La resurrección de Jesús es el grito de victoria sobre la muerte y sobre el poder del pecado. ¡La muerte no pudo contener a Jesucristo! Y gracias a que él resucitó, nosotros, los que creemos en él como Señor y Salvador, sabemos que viviremos con él por la eternidad.

Veamos seis verdades maravillosas que fueron afirmadas gracias a la resurrección de Jesús.

1. Jesús es Dios

En ocasiones Jesús habló de forma que parecía equipararse con Dios. Esa fue una de las acusaciones principales de los fariseos para, finalmente, clavarlo en la cruz (Mateo 26:63-66).

En Juan 10:30-33 vemos una de esas ocasiones. Jesús estaba hablando sobre sus ovejas (sus hijos), cómo él les da vida eterna y nadie las puede arrebatar de su mano. Él declaró que era uno con el Padre Dios y sucedió lo siguiente:

Juan 10:30-33

¡Querían apedrearlo! No podían aceptar que un mero mortal se hiciera pasar por Dios. Pero al resucitar, quedó demostrado que lo que Jesús había dicho era verdad: él y el Padre eran uno.

En ningún otro momento de la historia otro ser humano ha logrado resucitar por sí mismo. Una resurrección como la de Jesús es únicamente posible por medio de intervención divina. Pero sabemos que Dios puede hacer lo que para nosotros es imposible y Jesús, siendo Dios, tenía el poder para resucitar de los muertos.

2. Dios tiene poder sobre la muerte

Pueblo de Israel, escuchen esto: Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes con milagros, señales y prodigios, los cuales realizó Dios entre ustedes por medio de él, como bien lo saben. Este fue entregado según el determinado propósito y el previo conocimiento de Dios; y, por medio de gente malvada, ustedes lo mataron, clavándolo en la cruz. Sin embargo, Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque era imposible que la muerte lo mantuviera bajo su dominio.
(Hechos 2:22-24)

El pueblo de Israel había sido testigo de muchos milagros, señales y prodigios que Jesús había hecho, muchísimo más de lo que habían visto jamás. Durante sus tres años de ministerio Jesús sanó toda clase de enfermos (ciegos, cojos, sordos, mudos...), liberó muchos endemoniados, resucitó muertos e hizo grandes milagros de multiplicación de alimentos. Sin embargo, el mayor milagro de todos fue su propia resurrección, "era imposible que la muerte lo mantuviera bajo su dominio".

Se comprobó que Dios no solo tiene poder sobre la enfermedad, sobre los demonios y sobre la escasez, sino que es más poderoso que hasta la misma muerte.

¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?
(1 Corintios 15:55)

Mira estos detalles sorprendentes de la crucifixión de Jesús.

3. Tenemos la esperanza del perdón

1 Corintios 15:17-19

La resurrección de Jesús no fue solo prueba de su deidad. También confirma que los que ponemos nuestra fe en él podemos estar seguros de su perdón y de la vida eterna. ¡Jesús vive! Sabemos que nuestros pecados han sido perdonados por medio de su sacrificio en la cruz.

Los pecados ya no nos esclavizan para siempre porque, con su resurrección, Jesús venció el poder de las tinieblas sobre nosotros. En él somos libres, tenemos su luz en nuestros corazones, la esperanza del perdón y la vida eterna. Gracias a él no somos desdichados, ¡todo lo contrario! En él tenemos dicha eterna, la salvación de nuestras almas.

4. Viviremos con Jesús por la eternidad

Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias de los que murieron. De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir.
(1 Corintios 15:20-22)

¡Porque él vive nosotros también viviremos! A través de Adán entraron el pecado y la muerte al mundo. Pero Jesús venció la muerte para que nosotros también estemos seguros de que volveremos a la vida. La muerte física no es el final. En Cristo hay vida después de que nuestro cuerpo físico muera y él la ganó para nosotros.

5. Jesús volverá

Después de su resurrección Jesús se apareció y compartió con sus discípulos sobre el reino de Dios por cuarenta días (Hechos 1:3). Luego de esos días "fue elevado mientras ellos miraban, y una nube le recibió y le ocultó de sus ojos" (Hechos 1:9).

Hechos 1:10-11

Jesús no se fue para siempre. ¡Él regresará! Y cuando regrese vendrá a reinar y a juzgar (Mateo 16:27; Apocalipsis 22:3-5 y 12-13).

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De la misma forma en que le humillaron públicamente con la muerte en la cruz, así mismo todo ojo verá la segunda venida del Señor Jesucristo. Todos tendremos que reconocerle como lo que realmente es: Rey de Reyes y Señor de Señores (Apocalipsis 1:7; Filipenses 2:8-11).

¿Ya le has reconocido como tu Señor?

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