14 oraciones para hablar con Dios


Orar es hablar con Dios y es algo que podemos hacer en cualquier momento o en medio de cualquier situación. Dios está atento al clamor de sus hijos y podemos acudir ante su presencia con toda confianza siempre que lo necesitemos. ¡Habla hoy con él!

1. ¡Mi Señor y Dios, tú eres tan bueno!

¡Mi Señor y Dios, tú eres tan bueno! Gracias por la bendición de poder ver este nuevo día. Gracias por mi familia y por la salud que nos das. Acompáñanos en este día mientras realizamos cada una de nuestras tareas y ayúdanos a dar lo mejor de nosotros para tu gloria y tu honra. Queremos que seas exaltado en todo lo que hacemos, Padre amado.

Señor, queremos vivir para ti hoy y cada uno de nuestros días. Queremos obedecerte y vivir conforme a tu voluntad. Nuestro gran deseo es agradarte en todo lo que hacemos. Ayúdanos, por favor, a ser de bendición para todos los que nos rodean.

Bendícenos hoy y cuídanos a mí, a mi familia y a todos los que amamos, Padre. En tus manos estamos. Danos un día lleno de paz, por favor. En el nombre de Jesús, amén.

2. Mil gracias, Señor

Mil gracias, Señor, por este nuevo día que me permites comenzar. ¡Es tan lindo despertar sabiendo que estás conmigo! En esta mañana recibo tu paz y tu amor. Gracias porque me acompañas siempre y me ayudas. Hoy quiero estar atento a tu presencia y a tu voz para andar conforme a tu voluntad.

Por favor, protégeme y guíame en este día. Quiero que tú me dirijas en todo lo que tengo que hacer con mi familia, en el trabajo y dondequiera que yo vaya. Quiero hacer tu voluntad y ser sensible a tu dirección. Ayúdame a saber cuándo hablar y cuándo permanecer en silencio. Que mis palabras reflejen tu amor y tu interés genuino por las demás personas. Quiero vivir para ti hoy y por siempre. En el nombre de Jesús, amén.

Gracias, Señor, por este nuevo día que me permites comenzar. Por favor, protégeme y guíame en todo lo que tengo que hacer. Quiero hacer tu voluntad hoy y por siempre. Te amo, Señor, mi Dios. Amén.

Gracias, Señor, por este nuevo día que me permites comenzar. Por favor, protégeme y guíame en todo lo que tengo que hacer. Quiero hacer tu voluntad hoy y por siempre. Te amo, Señor, mi Dios. Amén.

3. Padre Dios, gracias por tu provisión fiel

Padre Dios, gracias por tu provisión fiel para nuestra familia día tras día. Gracias porque tenemos un lugar para vivir y porque cada día podemos tener algo para comer. Tú nos cuidas y nos ayudas siempre y por eso estamos muy agradecidos.

En este momento te damos gracias por los alimentos que están sobre nuestra mesa y que comeremos dentro de poco. Te ruego que sean de provecho para nuestros cuerpos y que nos den las fuerzas que necesitamos para seguir adelante. Ayúdanos a recordar siempre que tú eres el dador de todo lo bueno. En el nombre de Cristo Jesús, amén.

4. ¡Qué bueno eres, Señor!

¡Qué bueno eres, Señor! Estamos llenos de gratitud porque tú siempre provees a todas nuestras necesidades y nos ayudas en medio de cualquier circunstancia. Tú has sido y eres fiel en ayudarnos, por eso te damos gracias hoy.

Padre nuestro, muchas gracias por esta comida que nos has provisto para que la podamos disfrutar en este momento. Te damos gracias porque cada día nos das la cantidad suficiente de alimentos para nutrirnos y tener fuerzas para seguir adelante. Ayúdanos a estar siempre atentos a tu cuidado amoroso, tu provisión y a ser agradecidos. En el nombre de Jesús, amén.

5. Señor, consuela y fortalece a los que sufren

Señor, ¡hay tanto sufrimiento en este mundo! Muchas veces es difícil ver todo lo que sucede a nuestro alrededor. Padre amado, te pido, por favor, que hoy consueles y fortalezcas a los que sufren. Ayúdales a sentir tu presencia de una forma especial y a saber que tú no los dejarás solos en ningún momento. Padre, que vean tu mano obrar trayendo el alivio que necesitan.

Amado Dios, que tu presencia amorosa traiga alivio y esperanza a los que sufren debido a la enfermedad, la persecución, el hambre, la injusticia o alguna otra situación difícil. Obra, mi Señor, en medio del sufrimiento. Cúbrelos con tu paz, que sientan tu presencia fortalecedora. Concédeles la victoria en medio de sus circunstancias. Te ruego que todos ellos puedan recibir hoy un toque de tu amor y sentir tu paz. En el nombre de tu hijo amado, Jesucristo, amén.

Padre Dios, sé con aquellos que están a punto de desfallecer debido a su sufrimiento. Abrázalos, Señor. Renuévales el espíritu con tu presencia sanadora y alivia su pesar. Por Cristo Jesús, amén.

Padre Dios, sé con aquellos que están a punto de desfallecer debido a su sufrimiento. Abrázalos, Señor. Renuévales el espíritu con tu presencia sanadora y alivia su pesar. Por Cristo Jesús, amén.

6. Padre, protégenos y líbranos del mal

Padre amado, vivimos en un mundo lleno de peligros. Gracias porque contamos con tu presencia protectora todo el tiempo. Te ruego que estés con nosotros en este día y nos libres de todo mal. Te suplico, Señor, que hoy nos protejas y nos ayudes a ser prudentes para que no nos metamos en situaciones peligrosas.

Señor, mi Dios, danos sabiduría para saber cómo actuar en medio de cualquier circunstancia. No queremos andar en busca del peligro, pero tampoco deseamos vivir encerrados y llenos de temor. Queremos que nos guíes día tras día y te suplicamos que pongas un cerco protector alrededor nuestro guardándonos del mal. Gracias porque tú estás siempre a nuestro lado y eres nuestro refugio. Por Cristo Jesús, amén.

7. Dios amado, necesito más de ti

Padre amado y Dios mío, reconozco que necesito más de ti, más de tu presencia en mi ser. Renueva mi espíritu, quiero volver a enamorarme de ti, que mi amor por ti crezca cada día más y más. Mi alma tiene sed de ti, Señor. Sacia esta sed de tu presencia y de tu mover en mi vida, por favor.

Mi Señor, tal como oró el salmista en el Salmo 51:10-12, yo te ruego: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me alejes de tu presencia ni me quites tu santo Espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación; que un espíritu obediente me sostenga.» Te pido esto de todo corazón, Señor. En el nombre de Jesús, amén.

8. Gracias por tu presencia en nuestras vidas

Señor amado, mi familia y yo te damos gracias por tu presencia en nuestras vidas y por tu cuidado diario. Es de gran bendición tenerte como nuestro Señor y Salvador. Queremos vivir cada día para tu gloria, Señor.

Ahora te suplicamos que nos ayudes a tomar el tiempo necesario para descansar y recuperar fuerzas. Gracias porque tú nos acompañas siempre, de día o de noche, estemos en la casa o en la calle, tu presencia está con nosotros. Sigue protegiéndonos de todo mal y fortaleciéndonos.

Te amamos, Señor, y queremos vivir siempre para ti. Sé con nosotros cada día, sigue concediéndonos fuerzas y salud. En el nombre de tu Hijo Jesús, amén.

9. Mi Señor y mi Dios, tú eres nuestro escudo protector

Mi Señor y mi Dios, tú eres nuestro escudo protector y en ti confiaremos por siempre. Protégenos de todo mal en este día, por favor. Que tus brazos nos rodeen en todo momento y que tu presencia nos acompañe en medio de cualquier situación. Padre, por favor, envía a tus ángeles para que nos cuiden en todos nuestros caminos (Salmo 91:11).

No sabemos lo que nos depara este día, pero sí sabemos que contamos con tu presencia y tu ayuda. Gracias porque podemos refugiarnos en ti en medio de cualquier problema o circunstancia. Tú obras a favor de los que te temen, somos tus hijos. Guárdanos del mal en este día, por favor. En el nombre de tu Hijo Jesucristo. Amén.

Señor, tú eres nuestro escudo protector y en ti confiaremos por siempre. Que tus brazos nos rodeen en este día y nos protejan del mal. En el nombre de Jesucristo, tu Hijo amado, amén.

Señor, tú eres nuestro escudo protector y en ti confiaremos por siempre. Que tus brazos nos rodeen en este día y nos protejan del mal. En el nombre de Jesucristo, tu Hijo amado, amén.

10. Señor, cúbreme con tu presencia

Señor amado, vivimos tiempos difíciles y a veces parece que sobreabundan las malas noticias. ¡Quiero refugiarme en ti! Necesito sentir tu abrazo reconfortante y recordar que en ti tengo paz. Cúbreme con tu presencia y ayúdame a recordar que tú eres el Dios todopoderoso y que tú tienes el control de todo.

Padre Dios, gracias porque tu presencia me fortalece en medio de las dificultades. En tus manos pongo las situaciones difíciles que estamos pasando individualmente y como familia. Gracias porque sé que obrarás y veremos la manifestación de tu poder. En tus manos estamos. Por favor, ayúdanos a sentir tu ayuda y tu consuelo en todo momento. En ti confío. En el nombre de Jesús, amén.

11. Padre celestial, hoy recuerdo a los que sufren

Amado Padre celestial, hoy quiero recordar a aquellos que sufren por causa de la enfermedad, el desempleo, la escasez, la guerra o la persecución. ¡Son tantos los motivos por los que podemos sufrir! Gracias porque tú eres todopoderoso y tu gracia cubre cualquier situación. Acércate hoy a los que sufren y alivia sus cargas.

Padre amado, gracias porque tú no nos dejas solos en medio del sufrimiento. Te ruego que todos los que sufren puedan sentir tu compañía y experimentar tu ayuda en este momento. Señor, tu palabra dice que tú te compadeces y reconfortas el espíritu de los que claman a ti (Salmo 86:3-4). ¡Escucha el clamor de tu pueblo sufridor y acude a su ayuda! Abrázalos, Señor. Renuévales el espíritu con tu presencia sanadora y alivia su pesar. Por Cristo Jesús, amén.

12. Gracias, Dios, porque tú has sido nuestro refugio

Mi Dios amado, gracias porque tú has sido nuestro refugio de generación en generación (Salmo 90:1). Gracias porque te hemos visto obrar poderosamente a través de la historia de nuestra familia. Sabemos que aun hoy estás obrando y nuestra confianza está puesta en ti.

Ayúdanos en medio de las dificultades que enfrentamos en estos momentos. Ven, Espíritu Santo, y llénanos de ti. En medio de cualquier circunstancia difícil que nos toque enfrentar, ayúdanos a mantenernos firmes en las promesas que encontramos en tu Palabra, Señor. Padre, que nuestros ojos se mantengan puestos en ti y que nuestra fe no decaiga. Necesitamos tu ayuda. Gracias porque nos escuchas y sabemos que obrarás. Amén.

Ven, Espíritu Santo, y lléname de ti. En medio de esta situación, quiero mantenerme firme en las promesas de mi Señor. Padre, que mis ojos se mantengan puestos en ti y que mi fe no decaiga. Amén.

13. ¡Renuévame, Padre amado!

¡Renuévame, Padre amado! Dame una unción fresca de tu Espíritu Santo y ayúdame a vivir para ti y a serte fiel en todo momento. No quiero seguir siendo un cristiano a medias, quiero que tú reines para siempre sobre todo mi ser. Que mi vida esté completamente consagrada a ti, Señor, mi Dios.

En este día reconozco que necesito buscar más de ti. Gracias porque tú nunca me has abandonado. Tú estás siempre cerca, me escuchas y respondes al clamor de mi ser. Anhelo sentir el toque de tu Espíritu nuevamente. Perdóname por haberme enfriado en mi andar contigo y por haberle dado más importancia a otras cosas y personas. Ahora solo deseo hacer tu voluntad, disfrutar de tu presencia y llenarme de ti. Ayúdame, por favor. En el nombre de Jesús, amén.

14. Gracias, Señor, por tu cuidado y tu ayuda

Gracias, Señor, porque he sentido tu cuidado y tu ayuda durante todo este día. Gracias por la salud y las fuerzas que tuve y porque pude cumplir con todos mis compromisos. Gracias por tu compañía y tu ayuda en todo momento. Gracias por la forma en la que obraste y me sostuviste en medio de las dificultades.

Ahora te pido que sigas conmigo en esta noche. Ayúdame a descansar bien, a reponer fuerzas para poder seguir adelante cumpliendo con la obra que has puesto en mis manos. Con el salmista digo: «En paz me acuesto y me duermo, porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado», (Salmo 4:8). En el nombre de Jesús, amén.

Cómo orar a Dios

Orar es hablar con Dios. Como Padre amoroso que es, a Dios le encanta escuchar la voz de sus hijos. Dios conoce todo sobre nosotros, pero de todas formas se goza cuando le expresamos nuestros sentimientos y le compartimos nuestros anhelos. Por eso, no debes sentir ningún temor de compartir con Dios tus inquietudes y tus sentimientos.

Si deseas tener una orientación o un orden específico para orar, puedes seguir el modelo que nos da el Padre nuestro:

  1. Comienzas reconociendo que hablas con Dios Padre.
  2. Pasas a exaltar a Dios aceptando su reinado sobre este mundo, sobre tu vida, tu familia, y ruegas que se cumpla su voluntad en medio de lo que estés viviendo.
  3. Llevas tus peticiones ante él, le expresas cuáles son tus necesidades.
  4. Le pides perdón por los errores cometidos y tomas tiempo para examinar tu corazón para ver si necesitas perdonar a alguien.
  5. Ruegas su protección sobre tu vida, que te libre del mal.
  6. Reconoces que tu vida está en sus manos, él es el Rey por toda la eternidad y puedes confiar en él.

Esto es solo una orientación, no una regla inquebrantable. En momentos de incertidumbre, puede que solo salga de lo profundo de tu corazón un "¡Ayúdame, Señor!" y esa es una oración totalmente legítima que él escucha y contesta. Lo importante es expresar lo que hay en tu corazón, no seguir al pie de la letra un modelo.

En la Biblia encontramos ejemplos de oraciones cortas que fueron contestadas. Por ejemplo, en Mateo 8:5-13, un centurión le pidió a Jesús con muy pocas palabras, que sanara a su siervo. Jesús contestó inmediatamente «Iré a sanarlo» (Mateo 8:7). Por eso, recuerda siempre que Dios te escucha, sea que le hables con pocas o con muchas palabras. ¡Habla con él cada día!

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