¿Es necesario orar cada día?


Podemos pensar que somos capaces de enfrentar los retos diarios con nuestras propias fuerzas. Creemos en el poder de la oración, pero muchas veces recurrimos a ella solo cuando es absolutamente necesario. Sin embargo, la realidad es que orar es vital para nosotros, para nuestro crecimiento espiritual y para nuestra relación con Dios. ¡Sí! Necesitamos hablar con Dios cada día para adorarle, pedir su ayuda, su dirección y tomar decisiones sabias acordes con su voluntad. ¿Cuál es la mejor forma de hacerlo? ¿Cómo deben ser nuestras oraciones?

En el Salmo 63 el salmista David nos da una clave para nuestra vida de oración:

Salmo 63:1

Nuestras oraciones deben mostrar un anhelo intenso de conocer a Dios, de recibir su amor y su poder en nuestras vidas. A la misma vez deben expresar nuestra decisión de depender de él porque sin él nuestras vidas no tienen propósito. La oración no debe ser algo automático o rutinario sino que debe surgir de lo más íntimo y profundo de nuestro ser.

Veamos algunas de las razones que tenemos para orar a diario y analicemos nuestra vida de oración. Pidamos a Dios que nos dé más sed de él y un fuerte deseo de buscar su rostro cada día.

Algunas razones para orar cada día:

1. Conocer mejor a Dios

Juan 10:27

Sabemos que para llegar a conocer una persona es necesario pasar tiempo con ella. ¡Lo mismo sucede con Dios! Si queremos crecer en nuestro andar con él necesitamos pasar tiempo con Dios para así conocerle mejor.

No hay voz más preciosa que la voz de la persona amada y no hay nadie que nos ame más que nuestro Padre celestial. Necesitamos aprender a escuchar y discernir su voz. Dios anhela que le busquemos, que apartemos tiempo para disfrutar de su presencia y para escucharle hablar. ¡Aparta tiempo para él, comienza una amistad profunda con tu Señor y Creador!

2. Fortalecer el espíritu

Juan 15:4

¿Quieres disfrutar de la presencia del Señor, ser fuerte espiritualmente y alcanzar a otros para Jesús? Agárrate de él, busca su rostro cada día y pasa tiempo con él. No podemos dar lo que no tenemos. Si deseas crecer espiritualmente e impactar a tu familia y a los que te rodean con el amor y la presencia de Dios, pasa tiempo con él y fortalece tu espíritu. Alimenta tu vida espiritual y verás grandes avances en tu vida y en la de los que te rodean.

3. Entregarle las cargas

Salmo 55:22

Todos pasamos por momentos difíciles en la vida y necesitamos alguien con quien compartir lo que nos preocupa. La oración nos da la oportunidad de llevar nuestros problemas y preocupaciones ante Dios en plena confianza de que él obrará con su poder y su amor. Al llevar nuestras cargas y pruebas ante Dios aprendemos a descansar en él y nuestra fe se fortalece al ver la mano de Dios obrar.

Aprende a orar e interceder con la oración de Jesús en Juan 17

4. Ver milagros

Mateo 21:21-22

¿Quieres experimentar el poder de Dios en tu vida? ¿Quieres ver tus circunstancias transformadas? ¡Ora! Pídele a Dios que obre y hazlo con fe, confiando en que él sabe lo que es mejor para ti y para la situación que estás viviendo. Preséntale al Padre tus problemas y dale espacio para obrar. No intentes resolver todo por tus propias fuerzas. Haz la parte que te corresponde, pero cubre todos tus esfuerzos con oración. Deja que Dios obre en los imposibles de tu vida, está atento hasta ver su poder milagroso en acción.

5. Recibir su paz

Juan 14:27

¿Quieres tener verdadera paz en tu corazón? ¡Pasa tiempo con Dios! La paz que él da es completa y no depende de las circunstancias del momento. Es una paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7) y a veces no parece muy lógica. Su paz echa fuera la ansiedad, nos llena y nos ayuda a crecer con valor y con la confianza de que lo que Dios permite en nuestras vidas tendrá como resultado nuestro bien espiritual y nos acercará a él.

6. Confesar los errores

1 Juan 1:9

El tiempo de oración nos da también la oportunidad de confesar nuestros pecados ante Dios y recibir su perdón. Dios no rechaza jamás a quien se acerca a él con un corazón contrito y humillado (Salmo 51:17). ¡Todo lo contrario! Él está siempre dispuesto a escucharnos y a perdonarnos. Necesitamos aprender a reconocer nuestros errores y confesarlos ante Dios pidiéndole perdón. Debemos llenarnos de su Espíritu Santo para mantenernos firmes en él y vivir vidas que le glorifiquen.

7. Adorarle y reconocer su señorío

Salmo 95:6-7

Durante nuestro tiempo de oración debemos exaltar a Dios, alabarle reconociendo su grandeza y señorío. Esa adoración debe incluir todo nuestro ser. Nuestro cuerpo de rodillas expresa humildad ante la grandeza de Dios. Él nos hizo y a diario experimentamos sus bondades, su cuidado y su amor en nuestras vidas. Es importante reconocer todo esto ante él. Nuestro Dios es el único merecedor de nuestra adoración y nuestra alabanza.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Tuyo es todo cuanto hay en el cielo y en la tierra. Tuyo también es el reino, y tú estás por encima de todo.
(1 Crónicas 29:11)

¡Pasa tiempo con Dios! ¡Habla con tu Padre celestial! Reconoce cada día su grandeza y su amor. Tu vida experimentará un gran cambio y crecimiento espiritual.

Aprende más sobre lo que la Biblia dice acerca de la oración.