Palabra del Día

Una palabra bíblica diaria para que recibas inspiración y para que tu día sea mejor.

Palabra de Hoy

Escucha la voz de Dios

¿Quieres oír a Dios? Entonces debes leer la Biblia. La Biblia es la Palabra de Dios y cuando la lees, Dios te habla. Él usa la Biblia para enseñar, para corregir y para fortalecer. Gracias a la Biblia puedes oír la voz de Dios todos los días.

¿Quieres oír hoy la voz Dios?

8 versículos bíblicos que hablan sobre la Palabra de Dios

Palabra de Ayer

Anima a otros a alabar a Dios

Engrandezcan al Señor conmigo;
exaltemos a una su nombre.
(Salmo 34:3)

Sea que lo busques o no, la realidad es que tienes influencia sobre los que te rodean. Si estás de mal humor y contestas de mala manera inicias una cadena de malhumorados. De igual forma, si tratas a los demás con amabilidad te responderán amablemente o por lo menos lo intentarán.

¿Tienes tu corazón lleno de gratitud y alabanza a Dios? Exprésalo con tus palabras y tus acciones. Anima a otros a alabar a Dios de forma natural, hablando sobre la belleza que te rodea, la gente linda en tu vida o sobre alguna situación agradable que te haya sucedido. Termina tu comentario dando la gloria a Dios. Es una forma fácil y sencilla de extender el reino de Dios.

Palabra de Anteayer

Paz en todas las circunstancias

Que el Señor de paz les conceda su paz siempre y en todas las circunstancias. El Señor sea con todos ustedes.
(2 Tesalonicenses 3:16)

Las tormentas de la vida intentan arrebatarte la paz. Tu corazón se turba y se llena de ansiedad si te enfocas en los problemas de cada día. ¡Mira al Señor! Recuerda que sirves al Dios de paz que te capacita en todo para hacer su voluntad (Hebreos 3:20-21). Aferrándote a él lograrás vencer la ansiedad y el temor. Espera con fe la intervención de Dios pues él no te abandonará jamás.

El Dios que da la paz levantó de entre los muertos al gran Pastor de las ovejas, a nuestro Señor Jesús, por la sangre del pacto eterno. Que él los capacite en todo lo bueno para hacer su voluntad. Y que, por medio de Jesucristo, Dios cumpla en nosotros lo que le agrada. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
(Hebreos 3:20-21)