Qué es la vida eterna según la Biblia


La vida eterna es el regalo de Dios para todo aquel que cree en Jesús como Señor y Salvador. Aunque el cuerpo físico morirá, todo el que ha puesto su fe en el Señor Jesucristo puede tener la certeza de que su alma vivirá por la eternidad.

Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.
(Romanos 6:22-23)

La muerte física fue una de las consecuencias del pecado de Adán y Eva en el Jardín del Edén (Génesis 2:16-17). Sin embargo, el pecado y la muerte no tienen la palabra final. Aunque nuestro tiempo sobre la Tierra es finito, gracias al sacrificio de Cristo en la cruz podemos ser libres del poder del pecado y vivir por la eternidad.

Es interesante ver el contraste entre paga / dádiva y muerte / vida. Quien vive esclavo del pecado recibe un salario o una paga terrible: la muerte. ¡No hay gozo en recibir esa paga! Sin embargo, tener a Jesucristo como nuestro Señor nos libera del poder del pecado y nos da un regalo sin igual: la vida eterna.

Vida eterna desde hoy

La vida eterna no es algo que esperamos poder disfrutar solo en el futuro. Desde el momento en el que aceptamos al Señor Jesucristo en nuestro corazón comenzamos a disfrutar del gozo y la esperanza de la vida eterna. Juan 3:36 dice que el que cree en el Hijo de Dios tiene vida eterna. La tiene desde ya, no tiene que esperar a que se haga una realidad.

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rechaza al Hijo no sabrá lo que es esa vida, sino que permanecerá bajo el castigo de Dios. (Juan 3:36)

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rechaza al Hijo no sabrá lo que es esa vida, sino que permanecerá bajo el castigo de Dios.
(Juan 3:36)

Cada persona debe elegir durante su tiempo en la Tierra dónde pasará la eternidad. Para hacerlo, debe escoger si acepta o rechaza el señorío de Jesús en su vida. Aceptar que únicamente a través de Jesús obtenemos la salvación y el perdón de nuestros pecados, trae vida eterna. Rechazarlo tendrá como consecuencia el castigo eterno. Para los que deciden aceptar a Jesús como su Señor, el simple hecho de saber que su eternidad no será una de castigo y dolor trae descanso y paz.

Pero el deseo de Dios es que todos se salven, él no desea condenar a nadie al castigo eterno. El anhelo de su corazón es que todos acepten la vida eterna que él quiere darles y esa es la razón por la cual Jesús vino a la Tierra. La única condición es que crean en Jesús.

Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.
(Juan 3:17-18)

Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.
(Juan 6:40)

¡La invitación es para todos! No importa cómo haya sido tu pasado, lo que hayas hecho o dejado de hacer, Dios te ofrece hoy una nueva oportunidad si todavía no has aceptado su regalo de salvación y vida eterna. ¿Quieres aceptarlo?