Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Firme está, oh Dios, mi corazón; ¡voy a cantarte salmos, gloria mía!

¡Despierten, arpa y lira! ¡Haré despertar al nuevo día!

Te alabaré, Señor , entre los pueblos; te cantaré salmos entre las naciones.

Pues tu amor es tan grande que rebasa los cielos; ¡tu verdad llega hasta el firmamento!

Tú, oh Dios, estás sobre los cielos, y tu gloria cubre toda la tierra.

Líbranos con tu diestra, respóndeme para que tu pueblo amado quede a salvo.

Dios ha dicho en su santuario: «Triunfante repartiré a Siquén, y dividiré el valle de Sucot.

Mío es Galaad, mío es Manasés; Efraín es mi yelmo y Judá mi cetro.

En Moab me lavo las manos, sobre Edom arrojo mi sandalia; sobre Filistea lanzo gritos de triunfo».

¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me mostrará el camino a Edom?

¿No es Dios quien nos ha rechazado? ¡Ya no sales, oh Dios, con nuestros ejércitos!

Bríndanos tu ayuda contra el enemigo, pues de nada sirve la ayuda humana.

Con Dios obtendremos la victoria; ¡él pisoteará a nuestros enemigos!

Salmo 108

Salmo de Ayer

¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos?

Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra el Señor y contra su ungido.

Y dicen: «¡Hagamos pedazos sus cadenas! ¡Librémonos de su yugo!»

El rey de los cielos se ríe; el Señor se burla de ellos.

En su enojo los reprende, en su furor los intimida y dice:

«He establecido a mi rey sobre Sión, mi santo monte».

Yo proclamaré el decreto del Señor : «Tú eres mi hijo», me ha dicho; «hoy mismo te he engendrado.

Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines de la tierra!

Las gobernarás con puño de hierro; las harás pedazos como a vasijas de barro».

Ustedes, los reyes, sean prudentes; déjense enseñar, gobernantes de la tierra.

Sirvan al Señor con temor; con temblor ríndanle alabanza.

Bésenle los pies, no sea que se enoje y sean ustedes destruidos en el camino, pues su ira se inflama de repente. ¡Dichosos los que en él buscan refugio!

Salmo 2

Salmo de Anteayer

Dice el pecador: «Ser impío lo llevo en el corazón». No hay temor de Dios delante de sus ojos.

Cree que merece alabanzas y no halla aborrecible su pecado.

Sus palabras son inicuas y engañosas; ha perdido el buen juicio y la capacidad de hacer el bien.

Aun en su lecho trama hacer el mal; se aferra a su mal camino y persiste en la maldad.

Tu amor, Señor , llega hasta los cielos; tu fidelidad alcanza las nubes.

Tu justicia es como las altas montañas; tus juicios, como el gran océano. Tú, Señor , cuidas de hombres y animales;

¡cuán precioso, oh Dios, es tu gran amor! Todo ser humano halla refugio a la sombra de tus alas.

Se sacian de la abundancia de tu casa; les das a beber de tu río de deleites.

Porque en ti está la fuente de la vida, y en tu luz podemos ver la luz.

Extiende tu amor a los que te conocen, y tu justicia a los rectos de corazón.

Que no me aplaste el pie del orgulloso, ni me desarraigue la mano del impío.

Vean cómo fracasan los malvados: ¡caen a tierra, y ya no pueden levantarse!

Salmo 36