Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

No me reprendas, Señor , en tu ira; no me castigues en tu furor.

Tenme compasión, Señor , porque desfallezco; sáname, Señor , que un frío de muerte recorre mis huesos.

Angustiada está mi alma; ¿hasta cuándo, Señor , hasta cuándo?

Vuélvete, Señor , y sálvame la vida; por tu gran amor, ¡ponme a salvo!

En la muerte nadie te recuerda; en el sepulcro, ¿quién te alabará?

Cansado estoy de sollozar; toda la noche inundo de lágrimas mi cama, ¡mi lecho empapo con mi llanto!

Desfallecen mis ojos por causa del dolor; desfallecen por culpa de mis enemigos.

¡Apártense de mí, todos los malhechores, que el Señor ha escuchado mi llanto!

El Señor ha escuchado mis ruegos; el Señor ha tomado en cuenta mi oración.

Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos; ¡su repentina vergüenza los hará retroceder!

Salmo 6

Salmo de Ayer

Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; protégeme del temor al enemigo.

Escóndeme de esa pandilla de impíos, de esa caterva de malhechores.

Afilan su lengua como espada y lanzan como flechas palabras ponzoñosas.

Emboscados, disparan contra el inocente; le tiran sin temor y sin aviso.

Unos a otros se animan en sus planes impíos, calculan cómo tender sus trampas; y hasta dicen: «¿Quién las verá?»

Maquinan injusticias, y dicen: «¡Hemos tramado un plan perfecto!» ¡Cuán incomprensibles son la mente y los pensamientos humanos!

Pero Dios les disparará sus flechas, y sin aviso caerán heridos.

Su propia lengua será su ruina, y quien los vea se burlará de ellos.

La humanidad entera sentirá temor: proclamará las proezas de Dios y meditará en sus obras.

Que se regocijen en el Señor los justos; que busquen refugio en él; ¡que lo alaben todos los de recto corazón!

Salmo 64

Salmo de Anteayer

En verdad, ¡cuán bueno es Dios con Israel, con los puros de corazón!

Yo estuve a punto de caer, y poco me faltó para que resbalara.

Sentí envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de esos malvados.

Ellos no tienen ningún problema; su cuerpo está fuerte y saludable.

Libres están de los afanes de todos; no les afectan los infortunios humanos.

Por eso lucen su orgullo como un collar, y hacen gala de su violencia.

¡Están que revientan de malicia, y hasta se les ven sus malas intenciones!

Son burlones, hablan con doblez, y arrogantes oprimen y amenazan.

Con la boca increpan al cielo, con la lengua dominan la tierra.

Por eso la gente acude a ellos y cree todo lo que afirman.

Hasta dicen: «¿Cómo puede Dios saberlo? ¿Acaso el Altísimo tiene entendimiento?»

Así son los impíos; sin afanarse, aumentan sus riquezas.

En verdad, ¿de qué me sirve mantener mi corazón limpio y mis manos lavadas en la inocencia,

si todo el día me golpean y de mañana me castigan?

Si hubiera dicho: «Voy a hablar como ellos», habría traicionado a tu linaje.

Cuando traté de comprender todo esto, me resultó una carga insoportable,

hasta que entré en el santuario de Dios; allí comprendí cuál será el destino de los malvados:

En verdad, los has puesto en terreno resbaladizo, y los empujas a su propia destrucción.

¡En un instante serán destruidos, totalmente consumidos por el terror!

Como quien despierta de un sueño, así, Señor, cuando tú te levantes, desecharás su falsa apariencia.

Se me afligía el corazón y se me amargaba el ánimo

por mi necedad e ignorancia. ¡Me porté contigo como una bestia!

Pero yo siempre estoy contigo, pues tú me sostienes de la mano derecha.

Me guías con tu consejo, y más tarde me acogerás en gloria.

¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra.

Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna.

Perecerán los que se alejen de ti; tú destruyes a los que te son infieles.

Para mí el bien es estar cerca de Dios. He hecho del Señor Soberano mi refugio para contar todas sus obras.

Salmo 73