Sodoma, Gomorra y las consecuencias del pecado


La historia de la destrucción de Sodoma y Gomorra muestra por un lado cuánto Dios odia el pecado y, por otro lado, su deseo de que nos acerquemos a él en busca de perdón. Según el relato bíblico en Génesis 18, un día llegaron a la carpa donde vivía Abraham con su familia tres hombres que en realidad eran tres ángeles. Durante la conversación Dios le revela a Abraham su decisión de destruir esas dos ciudades. 

Génesis 18:20-21

Llegada de Lot a Sodoma

¿Por qué Dios comparte su plan con Abraham? Una de las razones puede haber sido porque su sobrino, Lot, vivía en Sodoma junto a su familia. Cuando Dios llamó a Abraham a dejar su tierra e ir al lugar que él le mostraría Lot lo acompañó, pero como los dos tenían muchos ganados y posesiones, la tierra no podía sostenerlos a todos. Esto creó malestar entre los que trabajaban para ellos y tuvieron que separarse.

Abraham dejó que Lot escogiera a dónde prefería ir y Lot decidió establecerse en Sodoma pues era una tierra fértil, agradable a la vista y tierra de regadío. Sin embargo, sus habitantes eran malvados y cometían pecados graves contra Dios. Con el pasar del tiempo Dios decidió destruir la ciudad. 

Como vemos en Génesis 18:20-21, Dios no quería actuar sin asegurarse de que los habitantes de Sodoma estaban tan inclinados hacia el mal que ya no había solución. Envió a dos ángeles en forma de hombres a la ciudad pues anhelaba encontrar una razón para no destruirlos.

Dios conocía el cariño de Abraham por Lot y su familia. Sabía que intentaría interceder a favor de ellos y de la ciudad y así fue. Abraham le dijo a Dios:

¿De veras vas a exterminar al justo junto con el malvado? Quizá haya cincuenta justos en la ciudad. ¿Exterminarás a todos, y no perdonarás a ese lugar por amor a los cincuenta justos que allí hay? 
(Génesis 18:23-24).

Luego de un rato de negociación Dios le aseguró a Abraham que no destruiría la ciudad si lograba encontrar diez justos. La triste realidad es que no había ni siquiera diez justos en la ciudad.

El castigo

Los ángeles llegaron a Sodoma donde se encontraron con Lot. Querían pasar la noche en la plaza pero Lot los invitó a venir a su casa. El resto del pueblo se enteró y se formó un tumulto frente a la casa de Lot. ¡Los hombres del pueblo intentaron sacar a los dos visitantes (ángeles) para acostarse con ellos! Los ángeles dejaron ciegos a todos los que intentaban derribar la puerta y le indicaron a Lot que debía salir de la ciudad junto a su familia. La ciudad sería destruida inmediatamente; habían comprobado la gran perversidad de sus habitantes.

Lot, su esposa y sus dos hijas lograron salir junto a los ángeles antes de que las dos ciudades fueran destruidas con lluvia de fuego y azufre de parte de Dios (Génesis 19: 23-25). Lot era el único justo que quedaba en toda la ciudad y Dios guió a los dos ángeles para que lo pusieran a salvo.

¿Por qué Dios destruyó las ciudades?

El castigo a Sodoma y Gomorra no fue una idea repentina de Dios. A través de la Biblia encontramos pasajes que muestran la gran decadencia moral en la que estaban sumergidos sus habitantes desde hacía tiempo. Veamos algunos de estos pasajes.

  • Génesis 13:10-13: Aunque aquí se describe a Sodoma como tierra de regadío y un lugar hermoso «como el jardín del Señor» también se habla de la maldad de sus habitantes y la gravedad de sus pecados. 
  • En Génesis 18:20-21 Dios conversa con Abraham sobre la situación en Sodoma y Gomorra. Le dice que la fama de la maldad en ellas era tal que había gente pidiendo a Dios que actuara contra la gente que vivía allí.
  • Isaías 3:8-9 menciona que los habitantes de Sodoma ni disimulaban ni se avergonzaban de sus pecados. Más bien se jactaban y eran descarados. Vemos que el nivel de inmoralidad era tal que ya no reconocían como pecado sus acciones contra Dios.
  • En Ezequiel 16:48-50 vemos las razones de Dios para destruir a Sodoma: su soberbia, la gula, la apatía, la indiferencia hacia los pobres e indigentes. Ellos vivían para sus propios placeres y se desentendían de las necesidades de los que estaban a su alrededor. Eran orgullosos, se creían superiores a otros, y practicaban actos que eran repugnantes al Señor
  • En 2 Pedro 2:1-10 vemos que el pecado sin arrepentimiento trae destrucción. Uno de los ejemplos que da este pasaje es el de Sodoma y Gomorra, dos ciudades que Dios redujo a cenizas como escarmiento para los impíos (v.6). Como contraste menciona a Lot como ejemplo de lo que sucede cuando alguien permanece fiel a Dios: lo libró del castigo.
  • Judas 1:7 dice que Sodoma y Gomorra sufrieron el castigo eterno por practicar (ejecutar repetidamente) la inmoralidad sexual y vicios contra la naturaleza.

¿Había perdón para Sodoma y Gomorra?

¡Sí! Dios está siempre con sus brazos abiertos, dispuesto a perdonar a los que vienen ante él arrepentidos. Los habitantes de Sodoma y Gomorra solo necesitaban reconocer su pecado ante Dios y pedir su perdón. En 1 Juan 1: 9 dice:

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.

Los únicos que no serán perdonados son los que se deleitan en su pecado y no reconocen que necesitan perdón. Cuando pedimos perdón a Dios, sea cuál sea el pecado, él nos perdona y nos ayuda a vivir una vida conforme a su voluntad. 

¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.
(1 Corintios 6:9-11)

El perdón de Dios es completo, él nos lava y nos limpia de todos nuestros pecados. A través del sacrificio de Jesús somos hechos santos, el pasado se borra y pasamos a ser nuevas criaturas en él. 

2 Corintios 5:17

Recibe ánimo con estos ejemplos bíblicos del perdón de Dios.

Paralelismo con el fin de los tiempos

La Biblia menciona que en el fin de los tiempos la humanidad experimentará una gran decadencia moral y un aumento en la inclinación al pecado. Pone como ejemplo a Sodoma y Gomorra y enfatiza el castigo que vendrá sobre los que no se arrepientan de su maldad ante Dios. 

Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y edificaban. Pero, el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre y acabó con todos.
(Lucas 17:28-29) 

Dios es justo y castigará el pecado. Pero Dios también es un Dios de amor y nos da oportunidades para que nos demos cuenta de las cosas que hacemos que no están de acuerdo con su voluntad y le pidamos perdón. Su mayor deseo es que todos nos arrepintamos del mal que hemos hecho y le aceptemos como nuestro Señor. 

El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan.
(2 Pedro 3:9)

Llegará el día en que todo lo que hoy tenemos y vemos terminará.  Aunque la maldad crezca a nuestro alrededor debemos mantener nuestros corazones alertas a la voz de Dios. Siempre podemos venir ante él en arrepentimiento y recibir su perdón. Él anhela recibirnos y quiere que estemos con él por la eternidad.