Versículos bíblicos sobre el sufrimiento


A ninguno de nosotros nos gusta sufrir. Sin embargo, podemos estar seguros de que en algún momento de nuestras vidas el sufrimiento llegará y lo alterará todo. Son muchas las razones por las que sufrimos: enfermedades, injusticias, errores que cometemos, falta de comprensión, problemas financieros, persecución... Podemos dar gracias a Dios por la seguridad de que un día el sufrimiento terminará (Apocalipsis 21:3-4).

¿Cómo enfrentamos el sufrimiento? Primero, llevándolo ante Dios, contándole al Padre lo que nos está causando dolor. Luego, debemos escuchar su voz permitiéndole tratar las áreas de nuestra vida donde necesitamos de su intervención y sanidad. Él es un Padre amoroso que no abandona a sus hijos en medio del sufrimiento. Por último, debemos actuar de acuerdo a lo que el Padre nos dice. Hacer la voluntad de Dios traerá bendición y nos llenará de paz.

Lleva tu dolor ante Dios

En la Biblia, especialmente en los Salmos, encontramos ejemplos de personas que expresaron abiertamente a Dios su frustración ante las injusticias y el sufrimiento. Por eso sabemos que Dios, en su gran amor, nos permite acercarnos a él y expresar nuestros sentimientos. Dios no nos rechaza ni se espanta cuando le hablamos sobre cómo nos sentimos. Él sabe de antemano lo que sucede en lo más íntimo de nuestro ser, pero aun así, desea que vayamos ante él y se lo digamos.

Veamos algunos versículos del libro de los Salmos en los que el salmista expresa abiertamente lo que sentía. Aprendamos a acercarnos a Dios con confianza para expresarle nuestros sentimientos y pedirle ayuda.

  • Salmo 86:1-2

Atiéndeme, Señor; respóndeme, pues pobre soy y estoy necesitado. Presérvame la vida, pues te soy fiel. Tú eres mi Dios, y en ti confío; ¡salva a tu siervo!
(Salmo 86:1-2)

  • Salmo 6:6

Cansado estoy de sollozar; toda la noche inundo de lágrimas mi cama, ¡mi lecho empapo con mi llanto!
(Salmo 6:6)

  • Salmo 86:3-4

Compadécete, Señor, de mí, porque a ti clamo todo el día. Reconforta el espíritu de tu siervo, porque a ti, Señor, elevo mi alma.
(Salmo 86:3-4)

  • Salmo 13:1-2

¿Hasta cuándo, Señor, me seguirás olvidando? ¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro? ¿Hasta cuándo he de estar angustiado y he de sufrir cada día en mi corazón? ¿Hasta cuándo el enemigo me seguirá dominando?
(Salmo 13:1-2)

  • Salmo 42:3

Mis lágrimas son mi pan de día y de noche, mientras me echan en cara a todas horas: «¿Dónde está tu Dios?»
(Salmo 42:3)

  • Salmo 88:6

Me has echado en el foso más profundo, en el más tenebroso de los abismos.
(Salmo 88:6)

Versículos que hablan sobre el sufrimiento

  • Romanos 8:17-18

Y, si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues, si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros.
(Romanos 8:17-18)

  • 2 Corintios 4:17-18

Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento. Así que no nos fijamos en lo visible, sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno.
(2 Corintios 4:17-18)

  • Salmo 119:50

Este es mi consuelo en medio del dolor: que tu promesa me da vida.
(Salmo 119:50)

  • 1 Pedro 2:19-23

Porque es digno de elogio que, por sentido de responsabilidad delante de Dios, se soporten las penalidades, aun sufriendo injustamente. Pero ¿cómo pueden ustedes atribuirse mérito alguno si soportan que los maltraten por hacer el mal? En cambio, si sufren por hacer el bien, eso merece elogio delante de Dios. Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos.
«Él no cometió ningún pecado, ni hubo engaño en su boca». Cuando proferían insultos contra él, no replicaba con insultos; cuando padecía, no amenazaba, sino que se entregaba a aquel que juzga con justicia.
(1 Pedro 2:19-23)

  • 1 Pedro 2:24

Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados.
(1 Pedro 2:24)

  • Hebreos 2:18

Por haber sufrido él mismo la tentación, puede socorrer a los que son tentados.
(Hebreos 2:18)

  • 2 Timoteo 3:10-11

Tú, en cambio, has seguido paso a paso mis enseñanzas, mi manera de vivir, mi propósito, mi fe, mi paciencia, mi amor, mi constancia, mis persecuciones y mis sufrimientos. Estás enterado de lo que sufrí en Antioquía, Iconio y Listra, y de las persecuciones que soporté. Y de todas ellas me libró el Señor.
(2 Timoteo 3:10-11)

  • 1 Pedro 3:14

¡Dichosos si sufren por causa de la justicia! «No teman lo que ellos temen, ni se dejen asustar».
(1 Pedro 3:14)

  • Santiago 1:2-3

Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia.
(Santiago 1:2-3)

  • 1 Pedro 5:8-9

Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos.
(1 Pedro 5:8-9)

  • 1 Pedro 5:10

Y, después de que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables.
(1 Pedro 5:10)

  • Salmo 119:92-93

Si tu ley no fuera mi regocijo, la aflicción habría acabado conmigo. Jamás me olvidaré de tus preceptos, pues con ellos me has dado vida.
(Salmo 119:92-93)

  • Salmo 119:71-72

Me hizo bien haber sido afligido, porque así llegué a conocer tus decretos. Para mí es más valiosa tu enseñanza que millares de monedas de oro y plata.
(Salmo 119:71-72)

  • Génesis 3:16-19

A la mujer le dijo: «Multiplicaré tus dolores en el parto, y darás a luz a tus hijos con dolor. Desearás a tu marido, y él te dominará».
Al hombre le dijo: «Por cuanto le hiciste caso a tu mujer, y comiste del árbol del que te prohibí comer, ¡maldita será la tierra por tu culpa! Con penosos trabajos comerás de ella todos los días de tu vida. La tierra te producirá cardos y espinas, y comerás hierbas silvestres. Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste sacado. Porque polvo eres, y al polvo volverás».
(Génesis 3:16-19)

  • 1 Timoteo 6:10

Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.
(1 Timoteo 6:10)

  • Proverbios 21:23

El que refrena su boca y su lengua se libra de muchas angustias.
(Proverbios 21:23)

  • Salmo 25:16-18

Vuelve a mí tu rostro y tenme compasión, pues me encuentro solo y afligido. Crecen las angustias de mi corazón; líbrame de mis tribulaciones. Fíjate en mi aflicción y en mis penurias, y borra todos mis pecados.
(Salmo 25:16-18)

  • Salmo 9:13-14

Ten compasión de mí, Señor; mira cómo me afligen los que me odian. Sácame de las puertas de la muerte, para que en las puertas de Jerusalén proclame tus alabanzas y me regocije en tu salvación.
(Salmo 9:13-14)

  • Salmo 22:23-24

¡Alaben al Señor los que le temen! ¡Hónrenlo, descendientes de Jacob! ¡Venérenlo, descendientes de Israel! Porque él no desprecia ni tiene en poco el sufrimiento del pobre; no esconde de él su rostro, sino que lo escucha cuando a él clama.
(Salmo 22:23-24)

  • Romanos 5:3-4

Y no solo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza.
(Romanos 5:3-4)

  • Isaías 53:3

Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado, y no lo estimamos.
(Isaías 53:3)

  • Isaías 53:4-5

Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados.
(Isaías 53:4-5)

  • Gálatas 6:2

Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo.
(Gálatas 6:2)

  • 1 Tesalonicenses 1:6

Ustedes se hicieron imitadores nuestros y del Señor cuando, a pesar de mucho sufrimiento, recibieron el mensaje con la alegría que infunde el Espíritu Santo.
(1 Tesalonicenses 1:6)

  • 1 Pedro 4:13-16

Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo. Dichosos ustedes si los insultan por causa del nombre de Cristo, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes. Que ninguno tenga que sufrir por asesino, ladrón o delincuente, ni siquiera por entrometido. Pero, si alguien sufre por ser cristiano, que no se avergüence, sino que alabe a Dios por llevar el nombre de Cristo.
(1 Pedro 4:13-16)

  • Hechos 20:23-24

Lo único que sé es que en todas las ciudades el Espíritu Santo me asegura que me esperan prisiones y sufrimientos. Sin embargo, considero que mi vida carece de valor para mí mismo, con tal de que termine mi carrera y lleve a cabo el servicio que me ha encomendado el Señor Jesús, que es el de dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
(Hechos 20:23-24)

  • 2 Corintios 1:5-6

Pues, así como participamos abundantemente en los sufrimientos de Cristo, así también por medio de él tenemos abundante consuelo. Si sufrimos, es para que ustedes tengan consuelo y salvación; y, si somos consolados, es para que ustedes tengan el consuelo que los ayude a soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros padecemos.
(2 Corintios 1:5-6)

  • 2 Timoteo 2:3

Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo Jesús.
(2 Timoteo 2:3)

  • 2 Corintios 4:8-9

Nos vemos atribulados en todo, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos.
(2 Corintios 4:8-9)

  • Salmo 34:19

Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas.
(Salmo 34:19)

  • 2 Corintios 1:3-4

Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren.
(2 Corintios 1:3-4)

  • Apocalipsis 21:3-4

Oí una potente voz que provenía del trono y decía: «¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir».
(Apocalipsis 21:3-4)