Versículos bíblicos sobre los niños


¡Dios ama a los niños! Hay muchos versículos en la Biblia que hablan sobre los niños y el lugar especial que tienen en el corazón de Dios. En algunas ocasiones Jesús usó a los niños como un ejemplo a seguir. En la Biblia encontramos también historias de niños que Dios usó para bendecir a otras personas y para llevar a cabo una misión encomendada por él.

Mostremos nuestro aprecio y cuidemos de los niños que Dios pone en nuestro camino. Ellos son importantes para Dios.

Marcos 10:13-16

Empezaron a llevarle niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. Cuando Jesús se dio cuenta, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño de ninguna manera entrará en él». Y después de abrazarlos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos.
(Marcos 10:13-16)

Salmo 127:3-5a

Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa. Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud. Dichosos los que llenan su aljaba con esta clase de flechas.
(Salmo 127:3-5a)

Mateo 18:1-6

En ese momento los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?
Él llamó a un niño y lo puso en medio de ellos. Entonces dijo: Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos.
Y el que recibe en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí. Pero, si alguien hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una gran piedra de molino y lo hundieran en lo profundo del mar.
(Mateo 18:1-6)

Mateo 18:10

Miren que no menosprecien a uno de estos pequeños. Porque les digo que en el cielo los ángeles de ellos contemplan siempre el rostro de mi Padre celestial.
(Mateo 18:10)

Mateo 19:14

Jesús dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos». (Mateo 19:14)

Jesús dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos».
(Mateo 19:14)

Mateo 11:25-26

En aquel tiempo Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo escondido estas cosas de los sabios e instruidos, se las has revelado a los que son como niños. Sí, Padre, porque esa fue tu buena voluntad.
(Mateo 11:25-26)

Proverbios 22:6

Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará.
(Proverbios 22:6)

Instruye al niño en su camino, Proverbios 22:6

Marcos 9:35-37

Entonces Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.
Luego tomó a un niño y lo puso en medio de ellos. Abrazándolo, les dijo: El que recibe en mi nombre a uno de estos niños me recibe a mí; y el que me recibe a mí no me recibe a mí, sino al que me envió.
(Marcos 9:35-37)

3 Juan 1:4

Nada me produce más alegría que oír que mis hijos practican la verdad.
(3 Juan 1:4)

1 Corintios 13:11

Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño.
(1 Corintios 13:11)

Salmo 8:2

Por causa de tus adversarios has hecho que brote la alabanza de labios de los pequeñitos y de los niños de pecho, para silenciar al enemigo y al rebelde.
(Salmo 8:2)

1 Pedro 2:2-3

Deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación, ahora que han probado lo bueno que es el Señor.
(1 Pedro 2:2-3)

Proverbios 13:1

El hijo sabio atiende a la corrección de su padre, pero el insolente no hace caso a la reprensión.
(Proverbios 13:1)

Deuteronomio 4:9

¡Pero tengan cuidado! Presten atención y no olviden las cosas que han visto sus ojos, ni las aparten de su corazón mientras vivan. Cuéntenselas a sus hijos y a sus nietos.
(Deuteronomio 4:9)

Deuteronomio 6:6-7

Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
(Deuteronomio 6:6-7)

Salmo 139:13-16

Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos.
(Salmo 139:13-16)

4 cosas que Dios conoce de cada ser humano (Salmo 139)

Efesios 6:1-4

Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. «Honra a tu padre y a tu madre —que es el primer mandamiento con promesa— para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra».
Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor.
(Efesios 6:1-4)

Joel 1:2-3

¡Oigan esto, ancianos del pueblo! ¡Presten atención, habitantes todos del país! ¿Alguna vez sucedió cosa semejante en sus tiempos o en los de sus antepasados?
Cuéntenselo a sus hijos, y que ellos se lo cuenten a los suyos, y estos a la siguiente generación.
(Joel 1:2-3)

Proverbios 17:6

La corona del anciano son sus nietos; el orgullo de los hijos son sus padres.
(Proverbios 17:6)

Isaías 49:15-16

¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Grabada te llevo en las palmas de mis manos; tus muros siempre los tengo presentes.
(Isaías 49:15-16)

Algunos niños mencionados en la Biblia

Moisés

En la Biblia encontramos el relato de la vida de Moisés desde su nacimiento (Éxodo 2) hasta su muerte (Deuteronomio 34). La historia de Moisés es muy importante para el pueblo hebreo. Él fue escogido por Dios para liberar al pueblo de su esclavitud en Egipto.

Versículos sobre la niñez de Moisés

Hubo un levita que tomó por esposa a una mujer de su propia tribu. La mujer quedó embarazada y tuvo un hijo, y al verlo tan hermoso lo escondió durante tres meses.
(Éxodo 2:1-2)

Ya crecido el niño, se lo llevó a la hija del faraón, y ella lo adoptó como hijo suyo; además, le puso por nombre Moisés, pues dijo: «¡Yo lo saqué del río!»
(Éxodo 2:10)

Samuel

El nacimiento de Samuel fue el resultado de la oración ferviente de su mamá, Ana, por muchos años. Cuando nació Samuel, Ana lo dedicó al Señor. Samuel creció en el templo bajo las enseñanzas del sacerdote Elí. Samuel recibió un llamado especial del Señor cuando aun era muy joven (1 Samuel 3).

Samuel llegó a ser juez y un gran profeta de Dios para el pueblo de Israel.

Versículos sobre la niñez de Samuel

Este es el niño que yo le pedí al Señor, y él me lo concedió. Ahora yo, por mi parte, se lo entrego al Señor. Mientras el niño viva, estará dedicado a él». Entonces Elí se postró allí ante el Señor.
(1 Samuel 1:27-28)

Entonces el Señor se le acercó y lo llamó de nuevo: ¡Samuel! ¡Samuel!
—Habla, que tu siervo escucha —respondió Samuel.
—Mira —le dijo el Señor—, estoy por hacer en Israel algo que a todo el que lo oiga le quedará retumbando en los oídos.
(1 Samuel 3:10-11)

José

Encontramos la historia de José en el libro de Génesis, capítulos 37 al 50. José era hijo de Jacob y Raquel (Génesis 30:22-24). José tenía un don: Dios le revelaba cosas a través de los sueños. Esto causó malestar entre sus hermanos quienes decidieron venderlo.

Sin embargo, José no vivió una vida llena de resentimiento o de odio. Al final, él llegó a ser gobernador de Egipto y, gracias a eso, él alimentó a su familia y fue instrumento de Dios para preservar al pueblo de Israel.

Versículos sobre la niñez de José

Pero Dios también se acordó de Raquel; la escuchó y le quitó la esterilidad. Fue así como ella quedó embarazada y dio a luz un hijo. Entonces exclamó: «Dios ha borrado mi desgracia». Por eso lo llamó José, y dijo: «Quiera el Señor darme otro hijo».
(Génesis 30:22-24)

Esta es la historia de Jacob y su familia.
Cuando José tenía diecisiete años, apacentaba el rebaño junto a sus hermanos, los hijos de Bilhá y de Zilpá, que eran concubinas de su padre. El joven José solía informar a su padre de la mala fama que tenían estos hermanos suyos.
Israel amaba a José más que a sus otros hijos, porque lo había tenido en su vejez. Por eso mandó que le confeccionaran una túnica muy elegante. Viendo sus hermanos que su padre amaba más a José que a ellos, comenzaron a odiarlo y ni siquiera lo saludaban.
Cierto día José tuvo un sueño y, cuando se lo contó a sus hermanos, estos le tuvieron más odio todavía.
(Génesis 37:2-5)

La historia de José y los sueños

Jesús

Encontramos la historia de Jesús, Dios encarnado, en los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan (Nuevo Testamento). Jesús vino a la Tierra con la misión de salvar a la humanidad (Juan 3:16). Jesús, siendo Dios, nació como un bebé en un lugar muy humilde.

Jesús fue un niño excepcional que sorprendía a todos con sus palabras sabias. La Biblia nos relata su vida, desde su milagrosa concepción hasta su muerte física y su resurrección. ¡Jesús, Salvador de la humanidad, sigue vivo y vivirá por siempre!

Versículos sobre la niñez de Jesús

Cuando se cumplieron los ocho días y fueron a circuncidarlo, lo llamaron Jesús, nombre que el ángel le había puesto antes de que fuera concebido.
Así mismo, cuando se cumplió el tiempo en que, según la ley de Moisés, ellos debían purificarse, José y María llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. Así cumplieron con lo que en la ley del Señor está escrito: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor».
(Lucas 2:21-23)

Después de haber cumplido con todo lo que exigía la ley del Señor, José y María regresaron a Galilea, a su propio pueblo de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía; progresaba en sabiduría, y la gracia de Dios lo acompañaba.
(Lucas 2:39-40)

Los padres de Jesús subían todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió doce años, fueron allá según era la costumbre. Terminada la fiesta, emprendieron el viaje de regreso, pero el niño Jesús se había quedado en Jerusalén, sin que sus padres se dieran cuenta. Ellos, pensando que él estaba entre el grupo de viajeros, hicieron un día de camino mientras lo buscaban entre los parientes y conocidos. Al no encontrarlo, volvieron a Jerusalén en busca de él. Al cabo de tres días lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían se asombraban de su inteligencia y de sus respuestas.
(Lucas 2:41-47)

Timoteo

Pablo consideraba a Timoteo su hijo en la fe (1 Timoteo 1:2). Timoteo fue un gran colaborador que llevó a cabo muchas misiones especiales en el nombre de Jesús.

Sobre la niñez de Timoteo sabemos que era fruto de un matrimonio mixto: su madre era judía y su padre era griego (Hechos 16:1). La madre y la abuela de Timoteo (Eunice y Loida, 2 Timoteo 1:5) eran mujeres piadosas y de fe sincera, una fe que compartieron con Timoteo desde su niñez. El fruto de esa fe: una vida al servicio de Dios.

Traigo a la memoria tu fe sincera, la cual animó primero a tu abuela Loida y a tu madre Eunice, y ahora te anima a ti. De eso estoy convencido.
(2 Timoteo 1:5)

Pero tú permanece firme en lo que has aprendido y de lo cual estás convencido, pues sabes de quiénes lo aprendiste. Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.
(2 Timoteo 3:14-15)

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