Versículos bíblicos cortos y lo que significan


En la Biblia encontramos versículos cortos con verdades poderosas que nos ayudan en nuestro andar con el Señor. Aquí encontrarás algunos de ellos. Recuerda que, sean versículos largos o cortos «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia» (2 Timoteo 3:16).

1. Juan 11:35

Jesús lloró.
(Juan 11:35)

Este versículo forma parte del relato de la muerte de Lázaro. La Biblia dice que Jesús se conmovió profundamente al ver llorar a María y a los que la acompañaban hasta la tumba de Lázaro (Juan 11:33). Sabemos que Jesús realizó el milagro de la resurrección de Lázaro justo después de llorar. Él los acompañó en su momento de luto y mostró su compasión ante el dolor de ellos.

De la misma manera, él se compadece hoy de los que sufren. Dios es compasivo para con todos los que le temen (Salmo 103:13). Él nos acompaña en medio de nuestro sufrimiento y nos alienta con su presencia y con su amor.

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2. Números 6:24

El Señor te bendiga y te guarde.
(Números 6:24)

Con esas palabras comienza la bendición sacerdotal dictada por Dios para el pueblo de Israel. Aarón y sus hijos debían impartir esa bendición sobre el pueblo. Dios deseaba bendecir a su pueblo y ese es todavía su deseo. Invoquemos su presencia cada día. Pidamos su bendición y su protección sobre nosotros, sobre nuestras familias, sobre nuestro país y sobre toda la humanidad. ¡Dios desea hacerlo!

3. Salmo 23:1

El Señor es mi pastor, nada me falta.
(Salmo 23:1)

La frase inicial de este Salmo tan famoso es una de confianza. Nos habla sobre el cuidado cariñoso de Dios como nuestro pastor. Ya que Dios es nuestro pastor, sabemos que todas nuestras necesidades serán suplidas.

Así como un pastor de ovejas se ocupa de cuidar y de proveer lo necesario para cada oveja de su rebaño, Dios cuida y provee lo que sus hijos necesitan. ¡Esa debe ser nuestra confianza!

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4. Éxodo 20:13

No mates.
(Éxodo 20:13)

El sexto mandamiento nos llama a respetar la vida de los demás tanto como respetamos la nuestra. Debemos controlar nuestros impulsos y buscar alternativas para solucionar los problemas que se nos presentan. Terminar con la vida de otra persona de forma intencional y premeditada no es una opción para los hijos de Dios.

Por otro lado, en Mateo 5:21-22 Jesús lleva este mandamiento a un punto aun más alto. Dejamos de respetar la vida de los demás cuando el enojo nos domina y hablamos maldición sobre ellos. Pidamos a Dios que examine nuestro corazón y que nos ayude a amar a los demás tal como él lo hace.

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5. 1 Tesalonicenses 5:16

Estén siempre alegres. (1 Tesalonicenses 5:16)

Estén siempre alegres.
(1 Tesalonicenses 5:16)

Encontramos este versículo en el último capítulo de la 1ª carta de Pablo a la iglesia de Tesalónica. Pablo les estaba dando algunas instrucciones finales y de paso los animó: «Estén siempre alegres». La iglesia allí era bastante joven y enfrentaba varias dificultades. Pablo les trajo una nueva perspectiva al enfatizar la esperanza del regreso de Jesús, el día del Señor. Pensar en que Cristo regresará trae alegría.

Enfocarnos en lo que Jesús ha hecho por nosotros y la esperanza de la vida eterna que tenemos en él, trae gran gozo al corazón. Aun en medio de las situaciones difíciles que nos toca vivir, si nos mantenemos enfocados en esa esperanza, nuestro gozo aumentará.

6. 1 Corintios 16:14

Hagan todo con amor.
(1 Corintios 16:14)

Pablo le escribió a la iglesia en Corinto que el amor debía ser la motivación detrás de cada una de sus acciones. Debe ser igual para nosotros hoy. Tal como le convenía a la iglesia de entonces actuar en amor en medio de cualquier circunstancia, muchas cosas serían diferentes hoy si cada uno de los hijos de Dios decidiera llenarse del amor del Padre andando conforme a él. Impactemos nuestro entorno con el amor de Dios.

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7. 1 Tesalonicenses 5:17

Oren sin cesar.
(1 Tesalonicenses 5:17)

Orar es hablar con Dios. ¡Es bonito e importante hablar con nuestro Padre celestial! Para orar sin cesar no necesitamos estar en un lugar especial. Podemos hablar con Dios en cualquier momento y en cualquier lugar. Es cierto que es beneficioso tener un momento del día apartado para orar y leer la Palabra de Dios. Pero no olvidemos que podemos acercarnos a Dios sea la hora que sea y estemos donde estemos.

Con Dios podemos compartir todo lo que sentimos y pedir su ayuda en situaciones específicas. Aprendamos a tener la mente y el corazón en contacto continuo con él. ¡Oremos sin cesar!

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8. Juan 10:30

El Padre y yo somos uno.
(Juan 10:30)

Jesús se encontraba en una fiesta y los judíos no dejaban de preguntarle si él era el Cristo. Jesús les contestó que ya les había dicho eso, pero que ellos no le creían porque no eran parte de su rebaño.

Continuó diciendo: «Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar. El Padre y yo somos uno» (Juan 10:27-30).

Jesús afirmó su deidad, el hecho de que él y el Padre son una unidad. Nadie puede arrebatar sus ovejas (sus hijos) de su mano ni de la mano del Padre porque ambos son uno. Aferrados a Jesús estamos aferrados al Padre y nadie podrá arrebatar jamás a sus hijos de su mano firme, poderosa y protectora.

9. Juan 6:48

Yo soy el pan de vida.
(Juan 6:48)

Al inicio del capítulo 6 de Juan, Jesús alimentó a 5000 personas. El tema del alimento estaba en la mente de todos y muchos seguían a Jesús con la esperanza de que volviera a darles algo de comer. Otros recordaban cómo Dios había dado el maná al pueblo de Israel mientras vagaba por el desierto. Una vez más, pensaban en la comida física.

Pero Jesús los sorprendió diciendo «Yo soy el pan de vida». El pan que ellos necesitaban era el alimento espiritual. Por más llenos que estuvieran sus estómagos, si no saciaban su hambre espiritual, nunca se sentirían satisfechos. Y Jesús es el único que puede saciar el hambre o el vacío espiritual en el corazón de cada ser humano.

Jesús aprovechó ese momento para aclarar qué era lo que él les ofrecía (la vida eterna) y la forma en la que lo lograría: entregando su vida (su carne) por todos ellos: «Los antepasados de ustedes comieron el maná en el desierto, y sin embargo murieron. Pero este es el pan que baja del cielo; el que come de él no muere. Yo soy el pan vivo que bajó del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre. Este pan es mi carne, que daré para que el mundo viva» (Juan 6:49-51).

10. Salmo 56:3

Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza.
(Salmo 56:3)

David, el mismo David que se había enfrentado al gigante Goliat cuando aun era adolescente, sentía temor porque habían personas que lo perseguían. Él no se avergonzó de reconocer su sentimiento de temor. ¿Qué hizo? Lo llevó ante Dios y eligió confiar en que su Padre celestial lo ayudaría.

¿Qué hacemos con nuestros temores? ¿Los reconocemos y los llevamos ante Dios? Podemos aprender a lidiar con nuestros momentos de temor de forma sana siguiendo el ejemplo de David. ¡Poniendo nuestra confianza en Dios!

Reflexión sobre la confianza en Dios

11. Filipenses 4:13

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
(Filipenses 4:13)

Pablo pasó por maltratos, injusticias, dificultades económicas, prisión y muchas otras situaciones complejas (ver 2 Corintios 11:23-33). En este pasaje bíblico de Filipenses 4 él habla sobre la estrechez económica. Pablo afrontaba los problemas de la vida con Cristo y con la fortaleza que él le daba. ¡Qué testimonio más precioso!

Él lo expresó así: «Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:12-13).

Filipenses 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece

12. Juan 10:11

Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.
(Juan 10:11)

Jesús es el buen pastor que busca el bienestar de sus ovejas. En los versículos anteriores Jesús asegura que él no era como los pastores que habían venido antes. Ellos no se preocupaban genuinamente por el cuidado de sus ovejas. Más bien buscaban su propio bienestar: robaban y causaban daños.

Jesús dijo a todos los que estaban allí: «Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo» (Juan 10:9). Él dejó claro que vino para salvar y para dar vida en abundancia (Juan 10:10). Siendo el buen pastor, él cumplió con lo que dijo: dio su propia vida, murió en la cruz, por amor a sus ovejas.

13. Salmo 37:4

Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. (Salmo 37:4)

Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.
(Salmo 37:4)

El énfasis de este versículo está en el Señor: deléitate en el Señor. En el Salmo 37 el salmista habla sobre las injusticias de la vida. El Salmo comienza diciendo: «No te irrites a causa de los impíos ni envidies a los que cometen injusticias.» Luego se nos da una lista de consejos maravillosos: confía en el Señor, haz el bien, deléitate en el Señor, encomienda al Señor tu camino, confía en él.

En otras palabras, no te enfoques en lo terrenal ni en los seres humanos. Todo eso te fallará, las personas te fallarán. Enfócate en el Señor Dios todopoderoso, recuerda sus bondades y su fidelidad para contigo. Disfruta las bendiciones que él te ha concedido hasta hoy. Él seguirá ayudándote y te sorprenderá con su amorosa presencia y con su cuidado. ¡Deléitate en él!

14. Salmo 62:1

Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación.
(Salmo 62:1)

¿En dónde o en quién encuentras el descanso que necesitas? El salmista tenía claro que el descanso que necesitaba su alma lo encontraba única y exclusivamente en Dios. No en las vacaciones o en la televisión. Tampoco en la familia o en el trabajo. El descanso, la quietud, el sosiego de su alma venían de Dios.

En los versículos siguientes vemos que su situación no era muy fácil. David tenía enemigos que maquinaban contra él, lo atacaban y deseaban derribarlo (Salmo 62:3-4). Pero él sabía que podía confiar en Dios, que en él tenía refugio y salvación. ¡Bendita confianza!

15. Salmo 90:1

Señor, tú has sido nuestro refugio generación tras generación.
(Salmo 90:1)

Moisés, autor de este Salmo, sabía lo que era vagar por el desierto en busca de refugio. Él lideró al pueblo de Israel desde Egipto en el camino hacia la Tierra Prometida. Aunque fueron muchos los lugares en los que se refugiaron durante ese tiempo, ellos encontraron su verdadero refugio en el Dios eterno, creador del cielo y de la tierra.

Dios los cuidó, los ayudó y los guió hasta el lugar que él les había designado. Asimismo Dios nos cuida y nos ayuda a nosotros. Él cuidó de las generaciones anteriores y seguirá ayudando y guiando a las generaciones que vendrán después de nosotros. Él es el Dios protector, el refugio seguro y él cuida de su pueblo.

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