Versículos para renovar la esperanza en tu vida


Todos necesitamos tener esperanza, ese ánimo o empuje de saber que veremos nuestros deseos y anhelos cumplidos. Tener esperanza es vivir con la confianza de que obtendremos lo que deseamos. Una vida sin esperanza es una vida sombría.

Como cristianos, nuestra esperanza está puesta en Dios. Confiamos en que él cumplirá sus promesas y que no nos fallará cuando más lo necesitemos. Sobre todas las cosas sabemos que, gracias al sacrificio de Jesús en la cruz, tenemos salvación y vida eterna. ¡Estaremos con él por la eternidad!

La esperanza en Dios nos libera del miedo al futuro y de la incertidumbre. Sabemos que nuestro Dios es bueno, él nos conoce y podemos confiar en que nos dará la fortaleza necesaria para enfrentar las dificultades que nos presente la vida (Nahúm 1:7).

Veamos algunos versículos bíblicos que hablan sobre nuestra esperanza como hijos de Dios y afirmemos nuestra fe en este día.

1. La base de nuestra esperanza

1 Pedro 1:3

Es por la misericordia de Dios que tenemos esperanza. A través de la muerte y la resurrección de Jesús, Dios abrió el camino para que podamos acercarnos a él y que podamos recibir la vida abundante que él nos quiere dar. Nuestra esperanza es parte de esa vida abundante. Esta realidad debe traer gozo y alabanza a nuestros corazones. ¿Cómo no vamos a alabar y agradecer tanta misericordia y bondad?

2. Certeza para el futuro

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.
(Jeremías 29:11)

Cuando ponemos nuestra fe en Jesús y comenzamos a leer su Palabra vemos todas las promesas que hay para los que aman a Dios. No importa cuán difícil parezca una situación sabemos que algo bueno saldrá de ella y que, lo que Dios permite, es para nuestro bien (Romanos 8:28). Esa es nuestra esperanza en medio de cualquier situación. Dios no solo está a nuestro lado cuando llegan las dificultades sino que también tiene en mente algo bueno como resultado.

3. Una buena elección

Salmo 71:5

Mientras más pronto pongamos nuestra confianza en Dios, mejor. Así disfrutaremos de su compañía, su ayuda y sus bendiciones por muchos años. Los hijos de Dios no estamos exentos de problemas, pero es muy lindo mirar atrás y ver que no hemos recorrido el camino solos. Dios es el compañero fiel siempre presente, nuestra ayuda en todo momento. ¡Vale la pena poner nuestra esperanza en él!

4. El resultado de la adversidad

... porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.
(Romanos 5:3b-5)

Cuando enfrentamos la adversidad aferrados a Dios y perseveramos en medio de las dificultades, vemos que nuestra esperanza crece y nuestro carácter refleja cada vez más el carácter de Cristo. Esto es posible porque el Espíritu Santo llena nuestros corazones y nos confirma que contamos con la presencia y la ayuda de Dios para cada paso del camino.

5. Rechazando la angustia

Salmo 42:11

A veces nos desanimamos y nos angustiamos pensando que Dios se ha olvidado de nosotros. Hay situaciones que nos sorprenden por su gran fuerza y persistencia. Sin embargo, a Dios nada le sorprende. Él sabe lo que nos sucede aun antes de que suceda. Podemos confiar en él para recibir la respuesta anhelada en el momento preciso. No nos dejemos vencer por el pesar. Recordemos en quién esperamos: en el Dios todopoderoso, nuestro Señor y Salvador.

6. Llenos hasta rebosar

Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo.
(Romanos 15:13)

La esperanza que tenemos en nuestro Dios trae mucha alegría y paz a nuestros corazones. Es tanta que a veces hasta sentimos deseos de saltar. Es así porque Dios nos ha dejado promesas lindas en su palabra que nos renuevan las fuerzas y nos cubren de paz. El Espíritu Santo nos confirma en lo profundo de nuestro ser que podemos esperar a que Dios cumpla lo que ha prometido. Y es en esa confianza que podemos estar tranquilos y en paz.

7. Corazón tranquilo

Job 11:18

Aunque nos encontremos en medio de enfermedades y grandes problemas como le sucedió a Job, nadie nos podrá quitar la esperanza que tenemos en Dios. Sabemos que Dios es nuestro amparo y refugio en todo momento, no solo en los momentos cuando todo va bien (Salmo 46). Esa es la certeza que nos permite dormir bien y seguir adelante, día tras día, con el corazón tranquilo y confiado.

8. La muerte no es el fin

Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. ¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará con Jesús a los que han muerto en unión con él.
(1 Tesalonicenses 4:13-14)

En Cristo no solo tenemos esperanza para esta vida sino que, gracias a su muerte y resurrección, también tenemos la esperanza de la vida eterna. Sabemos que como hijos de Dios, aunque nuestro cuerpo físico muera, viviremos con él por la eternidad. No vemos la muerte como punto final sino como el principio de la vida eterna al lado de Jesús. Y sabemos que será una vida libre de enfermedad, sin lágrimas y sin dolor (Apocalipsis 21:4).

9. Dios es fiel

Hebreos 10:23

En medio de los altibajos de la vida podemos aferrarnos a una realidad: Dios es fiel y él cumple lo que promete. Podemos vivir confiados sabiendo que él nos acompaña y nos da las fuerzas necesarias para seguir adelante. Aunque nos fallen aquellas personas en las que hemos confiado, Dios nunca nos falla. Él siempre nos escucha, está atento a nuestro clamor, y nos concede la paz y la fortaleza para continuar en el camino. ¡Jamás dejemos de esperar en él!

Renueva tu esperanza en Dios alabándole por todas sus bondades.