7 de los versículos más impactantes de la Biblia


1. Filipenses 2:5-8

La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y, al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!
(Filipenses 2:5-8)

¡Cuánta humildad y cuánto amor! Jesús, siendo Dios, no se aferró a sus derechos divinos. Su amor por ti, por mí y por toda la humanidad fue tan grande que estuvo dispuesto a humillarse haciéndose humano.

Jesús puso de lado su naturaleza divina. Él no dejó de ser Dios sino que aun siendo Dios eligió vivir como hombre. Él vino como un bebé, creció, ministró por dondequiera que fue, y finalmente, estuvo dispuesto a morir una muerte horrorosa y vergonzosa por amor a cada uno de nosotros.

Jesús, nos dio ejemplo de humildad, de servicio y de obediencia a Dios Padre. Todo lo hizo por amor, para no dejarnos sin esperanza eterna. Él fue el cumplimiento de las promesas de Dios y de profecías en el Antiguo Testamento (ver Isaías 7:14; Isaías 9:6; Miqueas 5:2; Zacarías 9:9; Isaías 53:3-7).

El significado bíblico de la humildad y sus características

2. Juan 3:16

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. (Juan 3:16)

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
(Juan 3:16)

Puede que este sea el versículo más impactante y más conocido de la Biblia. En él encontramos el resumen del plan de Dios para salvar al mundo de sus pecados. La base de su plan fue su inmenso amor por cada uno de los seres humanos. Dios estuvo dispuesto a enviar a Jesús, su Hijo, no solo a vivir entre nosotros sino a morir por todos nosotros. Jesús entregó su vida en la cruz para llevar el castigo por nuestros pecados en nuestro lugar.

En este versículo vemos que Dios tomó la iniciativa. Él amó al mundo, él envió a su Hijo al mundo y diseñó cómo podemos recibir la vida eterna. Queda en nuestras manos la decisión de recibir y de disfrutar los beneficios eternos de ese regalo tan maravilloso. ¿Cómo? Creyendo en Jesús como nuestro Señor y Salvador.

3. 1 Juan 1:9

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.
(1 Juan 1:9)

Pecar es desobedecer la ley divina de forma voluntaria, decidir hacer lo que no es justo y recto. Dios, en su infinita misericordia, actúa a nuestro favor cuando vamos ante él y confesamos nuestros pecados. El versículo dice que nos perdona y nos limpia de toda maldad. No hay nada demasiado grande o malo que Dios no pueda perdonar.

El Salmo 51:17 dice: «El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido».

Dios nunca desprecia o rechaza a quien se acerca ante él con humildad y arrepentimiento. Él nos perdona, nos limpia y nos renueva. En él podemos tener siempre un nuevo comienzo.

4 versículos sobre la importancia del arrepentimiento

4. Hechos 4:11-12

Jesucristo es “la piedra que desecharon ustedes los constructores, y que ha llegado a ser la piedra angular”. De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos. (Hechos 4:11-12)

Jesucristo es “la piedra que desecharon ustedes los constructores, y que ha llegado a ser la piedra angular”. De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.
(Hechos 4:11-12)

Aquí, Pablo cita el Salmo 118:22 y declara que Jesucristo es esa piedra angular, el Mesías prometido. Sin embargo, muchos no le siguieron. Eligieron rechazarlo, menospreciarlo y crucificarlo. En lugar de reconocerlo como el Salvador, lo mataron. Pero las acciones y decisiones de los humanos no anularon la realidad: solo hay salvación a través de Cristo Jesús. Esa fue su misión al venir al mundo y él la cumplió a la perfección: él vino para salvarnos de nuestros pecados.

Todavía hoy, todo aquel que cree en Cristo como Salvador y Redentor es liberado del poder del pecado y de la muerte. Gracias a la obra de Cristo en la cruz pasamos del reino de la oscuridad al reino de la luz pues en su nombre hay salvación.

Él (Dios) nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados.
(Colosenses 1:13-14)

¿Qué es la salvación y cómo se obtiene?

5. 1 Timoteo 2:5-6a

Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien dio su vida como rescate por todos.
(1 Timoteo 2:5-6a)

Jesucristo es el único mediador, el único que intercede entre Dios y los hombres. ¡No hay nadie más! Una persona que intercede o media entre dos partes, actúa como agente de paz y de unión. Jesús es nuestro agente de paz.

Dios envió a Jesús al mundo como muestra de su amor, para que nos abriera el camino a la salvación y a la vida eterna. Jesús nos libró de la muerte espiritual, en él tenemos vida eterna, paz y unidad con Dios Padre.

En Hebreos 7:25 leemos lo siguiente sobre Jesús: «Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos». Jesús continúa obrando a nuestro favor. Así de grande es su amor.

Jesús: el camino, la verdad y la vida

6. Hebreos 13:8

Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos. (Hebreos 13:8)

Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.
(Hebreos 13:8)

Jesucristo nunca cambia: lo que la Biblia nos dice sobre él ha sido así desde siempre, es totalmente cierto hoy y lo será por la eternidad.

¿Cómo es Jesús? Veamos los «Yo soy» de Jesús, palabras que él mismo usó para describirse. Recordemos que él no ha cambiado ni cambiará jamás. Lo que él dijo que era, todavía hoy lo es.

Jesús es:

  • El pan de vida (Juan 6:35)
  • La luz del mundo (Juan 8:12)
  • Eterno: «antes de que Abraham naciera, ¡yo soy!» (Juan 8:58)
  • La puerta (Juan 10:9)
  • El buen pastor (Juan 10:11)
  • La resurrección y la vida (Juan 11:25)
  • El camino, la verdad y la vida (Juan 14:6)
  • La vid verdadera (Juan 15:1)

¡Demos gracias a Jesús por todo lo que él es!

7. Génesis 1:1

Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra.
(Génesis 1:1)

La Biblia comienza con una potente declaración: ¡Dios creó los cielos y la tierra! Todo lo que hay en el universo fue creado por Dios. Nosotros mismos fuimos creados por Dios.

¿Has mirado alguna vez a través de un microscopio o de un telescopio? ¿Has visto documentales sobre la vía láctea? Hay todo un mundo de cosas y seres vivos que no vemos a simple vista debido a su tamaño o a la distancia en la que se encuentran. Todo eso fue creado también por Dios. Génesis 1:2 dice que la tierra era un caos total y Dios puso orden hermoso a todo ese caos.

En Isaías 48:13 Dios dice: «Con la mano izquierda afirmé la tierra, y con la derecha desplegué los cielos. Yo pronuncié su nombre, y todos ellos aparecieron». ¡No dejemos de asombrarnos ante el poder creador de nuestro Dios!