Versículos bíblicos que hablan sobre la gratitud


¿Alguna vez te has parado a pensar en todas las cosas buenas que Dios te ha dado? El simple hecho de poder leer esto ya es un motivo para dar gracias. Hay muchas personas que no pueden leer y muchas otras que no pueden ver. ¡Somos privilegiados! Pero si somos sinceros, a veces nos enfocamos más en nuestros problemas o en las cosas que no tenemos en lugar de expresar nuestro gozo y gratitud a Dios por todo lo bueno que hay en nuestras vidas.

En la Biblia encontramos muchos versículos que nos inspiran y nos recuerdan las muchas razones por las que debemos estar agradecidos. Veamos algunos de ellos y vivamos vidas llenas de gratitud hacia nuestro amado Señor y Salvador.

1. Atentos a la bondad y el amor de Dios

¡Alaben al Señor porque él es bueno, y su gran amor perdura para siempre! (1 Crónicas 16:34)

¡Alaben al Señor porque él es bueno, y su gran amor perdura para siempre!
(1 Crónicas 16:34)

Un corazón agradecido está lleno de alabanza a Dios, sobre todo ante la realidad de su amor eterno. Dios no es como los seres humanos que hoy amamos y mañana olvidamos. El amor de Dios es incondicional y dura para siempre. No importa cuántas veces le fallemos él continúa fiel, amándonos y dispuesto a perdonar. ¿Cómo no vamos a estar agradecidos ante un amor así? Mantengámonos alertas, no dejemos escapar la oportunidad de agradecerle por esos detalles de amor que él nos da cada día.

2. Expresemos nuestra gratitud

Entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre.
(Salmo 100:4)

La gratitud a Dios no tiene por qué ser algo privado entre él y nosotros. Es importante expresarla ante los demás y, sobre todo, cuando nos reunimos con nuestros hermanos en la fe. Es un privilegio poder ir al templo para alabar a Dios juntos y compartir lo que él hace en nuestras vidas. Nuestros testimonios y expresiones de gracias a Dios pueden ser de ánimo y edificación para otros. No seamos tímidos al expresarle a Dios nuestro amor y nuestro agradecimiento por sus infinitas bondades.

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3. Pongamos nuestra confianza en Dios

El Señor es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en él confía; de él recibo ayuda. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias. (Salmo 28:7)

El Señor es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en él confía; de él recibo ayuda. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias.
(Salmo 28:7)

Debemos dar gracias a Dios porque él nos da la fuerza que necesitamos en medio de cualquier circunstancia. Dios es también nuestro escudo protector frente a las agresiones del enemigo. Es posible que nunca sepamos con certeza de cuántos males Dios nos ha librado.

No estamos solos en medio de las dificultades, Dios está siempre a nuestro lado ayudándonos y fortaleciéndonos. El hecho de recordar que su presencia está siempre con nosotros debe alentarnos y llenar nuestros corazones de gozo.

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4. Mantengámonos firmes en su paz

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
(Filipenses 4:6-7)

Hay muchas circunstancias de la vida que pueden causarnos ansiedad: una enfermedad, problemas familiares, situaciones financieras... Sin embargo, nuestra mirada no debe estar puesta en las circunstancias sino en Jesús y su poder para transformarlas. Podemos llevarle nuestras peticiones y agradecerle pues hasta aquí nos ha ayudado y sabemos que seguirá haciéndolo.

Agradecemos en confianza pues Dios tiene cuidado de nosotros (1 Pedro 5:7). Ese conocimiento llena nuestro corazón de paz y afirma nuestra fe. Nuestros pensamientos cambian cuando nos enfocamos en el poder de Dios y no en nuestros problemas y su paz fluye libremente ayudándonos a ver las cosas desde la perspectiva divina.

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5. Recordemos que Dios ya nos ha bendecido

Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo. (Efesios 1:3)

Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo.
(Efesios 1:3)

El corazón de Dios se alegra cuando lo alabamos y le agradecemos por todas sus bendiciones. No hay nadie más generoso que Dios, él nos ha dado todo lo que concierne a la vida y a la piedad (2 Pedro 1:3) y nuestra gratitud no debería cesar jamás.

Bendecimos y exaltamos a Dios cuando reconocemos todo lo que él nos ha concedido a través de Cristo. Es en él en quien tenemos salvación y por su gracia hemos recibido los dones espirituales que él concede a todos los que le reciben como Señor y Salvador.

6. Reconozcamos lo que Dios nos da

Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras.
(Santiago 1:17)

Los días pasan y no nos detenemos a pensar la gran bendición que es poder respirar, ver, oír, caminar, hablar... Son tantas las cosas que hacemos automáticamente porque somos seres humanos y somos así. Pero es a Dios a quien le place darnos salud, familia, amigos, la salvación por medio de Jesús, y todo lo bueno que hay en nuestras vidas. No permitamos que el trajín diario y los problemas que se presentan nos impidan tener un corazón agradecido que reconoce todas las bendiciones que forman parte de nuestras vidas.

7. Agradecidos por nuestra salvación

Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte. (Efesios 2:8-9)

Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.
(Efesios 2:8-9)

El mejor regalo que hemos recibido jamás es la salvación de nuestras almas. Dios ya nos la concedió a través de la muerte de Jesús en la cruz. Él pagó el precio por nuestros pecados y gracias a su sacrificio hemos sido perdonados y reconciliados con Dios (Romanos 5:1-2). Aceptemos su regalo por fe y permitamos que Dios nos transforme cada día más conforme a su imagen. No olvidemos nunca darle las gracias al Padre por la vida eterna que nos ha dado en Cristo.

Medita sobre estos versículos de salvación

Alegra tu corazón al recordar algunas de las bendiciones que recibimos por fe.

8. Representamos a Cristo

Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.
(Colosenses 3:17)

Hay una gran diferencia entre hacer las cosas por obligación y hacerlas motivados por un corazón agradecido que busca honrar y agradar a Dios. No solo es más agradable para los que nos rodean sino que nosotros mismos nos beneficiamos en salud física y espiritual.

Hacer todo en el nombre de Jesús quiere decir que somos sus representantes ante aquellos con los que nos relacionamos a diario. Si ellos ven a Jesús en mí, si los trato como él desea y lo hago de corazón, no a regañadientes, lo glorifico a él y actúo desde un corazón transformado y lleno de amor.

9. Gratitud aun en medio de dificultades

Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús. (1 Tesalonicenses 5:18)

Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.
(1 Tesalonicenses 5:18)

Como hijos de Dios siempre logramos encontrar algo por lo cual agradecer a Dios aun en medio de situaciones que nos duelen o desconciertan. Sabemos que todo obra para bien para los que amamos a Dios (Romanos 8:28) y seguimos adelante confiados. No es que neguemos nuestro dolor sino que en medio de ese dolor experimentamos su paz y sabemos que él tiene un propósito.

A veces, al mirar atrás, vemos que fue precisamente en los momentos más dolorosos o difíciles en los que experimentamos el poder y la cercanía de Dios con más claridad. Mantengamos nuestro espíritu atento a la presencia y la bondad de Dios y no dejemos de darle las gracias.

25 versículos de agradecimiento a Dios por sus bendiciones

10. Ahora pertenecemos al reino de la luz

Así perseverarán con paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre. Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz. Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados.
(Colosenses 1:11 b-14)

La gratitud nos ayuda a perseverar y nos permite recordar quiénes somos en Jesús. Gracias a la obra de Cristo pertenecemos al reino de la luz, esa es nuestra herencia desde el mismo momento en que rendimos el corazón ante Jesús y le recibimos como Salvador.

La oscuridad, con toda su opresión, ya no tiene poder sobre nosotros. Hemos sido redimidos por medio de Jesús y su luz alumbra nuestro camino en cada situación. Dios nos ayuda y nos guía para actuar de acuerdo con el carácter y la voluntad de Dios. ¡Tenemos el mejor Consejero! Echemos mano de todo lo que Cristo ya ganó para nosotros y vivamos la vida victoriosa que nace de un corazón perdonado y lleno de gratitud.

Mira 14 versículos bíblicos sobre la importancia de dar gracias.

11. Hebreos 12:28

Así que nosotros, que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos. Inspirados por esta gratitud, adoremos a Dios como a él le agrada, con temor reverente.
(Hebreos 12:28)

12. Salmo 107:1-3

Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre. Que lo digan los redimidos del Señor, a quienes redimió del poder del adversario, a quienes reunió de todos los países, de oriente y de occidente, del norte y del sur.
(Salmo 107:1-3)

13. Salmo 107:8

¡Que den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los hombres!
(Salmo 107:8)

14. Salmo 107:22

¡Que ofrezcan sacrificios de gratitud, y jubilosos proclamen sus obras!
(Salmo 107:22)

15. Efesios 5:19-20

Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón, dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
(Efesios 5:19-20)

16. Salmo 50:14

¡Ofrece a Dios tu gratitud, cumple tus promesas al Altísimo!
(Salmo 50:14)

17. Salmo 50:23

Quien me ofrece su gratitud, me honra; al que enmiende su conducta le mostraré mi salvación.
(Salmo 50:23)

18. Colosenses 4:2a

Dedíquense a la oración: perseveren en ella con agradecimiento.
(Colosenses 4:2a)

19. Salmo 69:30-31

Con cánticos alabaré el nombre de Dios; con acción de gracias lo exaltaré. Esa ofrenda agradará más al Señor que la de un toro o un novillo con sus cuernos y pezuñas.
(Salmo 69:30-31)

20. 1 Crónicas 16:4

David puso a algunos levitas a cargo del arca del Señor para que ministraran, dieran gracias y alabaran al Señor, Dios de Israel.
(1 Crónicas 16:4)

21. Salmo 136:1-3

Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre. Den gracias al Dios de dioses; su gran amor perdura para siempre. Den gracias al Señor omnipotente; su gran amor perdura para siempre.
(Salmo 136:1-3)

22. 1 Corintios 1:4

Siempre doy gracias a Dios por ustedes, pues él, en Cristo Jesús, les ha dado su gracia.
(1 Corintios 1:4)

23. Salmo 106:1

¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre.
(Salmo 106:1)

24. Salmo 106:47

Sálvanos, Señor, Dios nuestro; vuelve a reunirnos de entre las naciones, para que demos gracias a tu santo nombre y orgullosos te alabemos.
(Salmo 106:47)

25. Daniel 2:23

A ti, Dios de mis padres, te alabo y te doy gracias. Me has dado sabiduría y poder, me has dado a conocer lo que te pedimos, ¡me has dado a conocer el sueño del rey!
(Daniel 2:23)

26. 1 Corintios 15:56-57

El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. ¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!
(1 Corintios 15:56-57)

27. Salmo 147:7

Canten al Señor con gratitud; canten salmos a nuestro Dios al son del arpa.
(Salmo 147:7)

28. 1 Crónicas 29:11-13

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Tuyo es todo cuanto hay en el cielo y en la tierra. Tuyo también es el reino, y tú estás por encima de todo. De ti proceden la riqueza y el honor; tú lo gobiernas todo. En tus manos están la fuerza y el poder, y eres tú quien engrandece y fortalece a todos. Por eso, Dios nuestro, te damos gracias, y a tu glorioso nombre tributamos alabanzas.
(1 Crónicas 29:11-13)

29. Apocalipsis 11:16-17

Los veinticuatro ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios se postraron rostro en tierra y adoraron a Dios diciendo: Señor Dios Todopoderoso, que eres y que eras, te damos gracias porque has asumido tu gran poder y has comenzado a reinar.
(Apocalipsis 11:16-17)

30. Jeremías 33:10-11

Así dice el Señor: “Ustedes dicen que este lugar está en ruinas, sin gente ni animales. Sin embargo, en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que están desoladas y sin gente ni animales, se oirá de nuevo el grito de gozo y alegría, el canto del novio y de la novia, y la voz de los que traen a la casa del Señor ofrendas de acción de gracias y cantan: ” ‘Den gracias al Señor Todopoderoso, porque el Señor es bueno, porque su amor es eterno’. Yo cambiaré la suerte de este país —afirma el Señor—, y volverá a ser como al principio”.
(Jeremías 33:10-11)

31. Salmo 75:1

Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias e invocamos tu nombre; ¡todos hablan de tus obras portentosas!
(Salmo 75:1)

32. Colosenses 2:6-7

Por eso, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, vivan ahora en él, arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó, y llenos de gratitud.
(Colosenses 2:6-7)

33. Efesios 5:4

Tampoco debe haber palabras indecentes, conversaciones necias ni chistes groseros, todo lo cual está fuera de lugar; haya más bien acción de gracias.
(Efesios 5:4)

34. 1 Timoteo 4:4-5

Todo lo que Dios ha creado es bueno, y nada es despreciable si se recibe con acción de gracias, porque la palabra de Dios y la oración lo santifican.
(1 Timoteo 4:4-5)

35. Salmo 105:1-2

Den gracias al Señor, invoquen su nombre; den a conocer sus obras entre las naciones. Cántenle, entónenle salmos; hablen de todas sus maravillas.
(Salmo 105:1-2)