Versículos sobre la muerte


Nuestra vida terminará en algún momento, ya que nuestros cuerpos físicos no son eternos. La Biblia habla sobre nuestra muerte física, consecuencia del pecado. Pero no estamos sin esperanza. En Cristo, nuestro espíritu puede vivir por la eternidad aunque nuestros cuerpos físicos mueran.

Juan 5:24

Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida.
(Juan 5:24)

Juan 11:25-26

Entonces Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?
(Juan 11:25-26)

1 Tesalonicenses 4:13-14

Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. ¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará con Jesús a los que han muerto en unión con él.
(1 Tesalonicenses 4:13-14)

1 Tesalonicenses 4:16

El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero.
(1 Tesalonicenses 4:16)

Romanos 6:23

Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.
(Romanos 6:23)

Romanos 14:8

Si vivimos, para el Señor vivimos; y, si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.
(Romanos 14:8)

Santiago 1:14-15

Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte.
(Santiago 1:14-15)

Salmo 116:15

Mucho valor tiene a los ojos del Señor
la muerte de sus fieles.
(Salmo 116:15)

Isaías 57:2

Los que van por el camino recto mueren en paz;
hallan reposo en su lecho de muerte.
(Isaías 57:2)

Hebreos 9:27-28

Y así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio, también Cristo fue ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan.
(Hebreos 9:27-28)

1 Corintios 15:55-57

¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?
El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. ¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!
(1 Corintios 15:55-57)

Isaías 25:8

Devorará a la muerte para siempre;
el Señor omnipotente enjugará las lágrimas de todo rostro,
y quitará de toda la tierra
el oprobio de su pueblo.
El Señor mismo lo ha dicho.
(Isaías 25:8)

2 Corintios 5:1

De hecho, sabemos que, si esta tienda de campaña en que vivimos se deshace, tenemos de Dios un edificio, una casa eterna en el cielo, no construida por manos humanas.
(2 Corintios 5:1)

Salmo 23:4

Aunque ande en valle de sombra de muerte
no temeré mal alguno,
porque tú estarás conmigo.
Tu vara y tu cayado
me infundirán aliento.
(Salmo 23:4, versión Reina Valera Actualizada)

Juan 3:16

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
(Juan 3:16)

Juan 14:1-4

No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y, si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy.
(Juan 14:1-4)

Romanos 5:17

Pues, si por la transgresión de un solo hombre reinó la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia reinarán en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo.
(Romanos 5:17)

1 Corintios 15:21-22

De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir.
(1 Corintios 15:21-22)

1 Corintios 15:26

El último enemigo que será destruido es la muerte.
(1 Corintios 15:26)

Filipenses 1:21

Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia.
(Filipenses 1:21)

Filipenses 3:20-21

En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas.
(Filipenses 3:20-21)

Deuteronomio 30:15

Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal.
(Deuteronomio 30:15)

Juan 8:51

Ciertamente les aseguro que el que cumple mi palabra nunca morirá.
(Juan 8:51)

Salmo 49:15

Pero Dios me rescatará de las garras del sepulcro
y con él me llevará. Selah
(Salmo 49:15)

Eclesiastés 12:7

Volverá entonces el polvo a la tierra, como antes fue,
y el espíritu volverá a Dios, que es quien lo dio.
(Eclesiastés 12:7)

Salmo 89:48

¿Quién hay que viva y no muera jamás,
o que pueda escapar del poder del sepulcro? Selah
(Salmo 89:48)

Juan 5:25

Ciertamente les aseguro que ya viene la hora, y ha llegado ya, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán.
(Juan 5:25)

Salmo 146:3-4

No pongan su confianza en gente poderosa,
en simples mortales, que no pueden salvar.
Exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
y ese mismo día se desbaratan sus planes.
(Salmo 146:3-4)

Isaías 9:2

El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz. A los que habitaban en la tierra de sombra de muerte, la luz les resplandeció.
(Isaías 9:2, versión Reina Valera Actualizada)

Apocalipsis 20:6

Dichosos y santos los que tienen parte en la primera resurrección. La segunda muerte no tiene poder sobre ellos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.
(Apocalipsis 20:6)

Apocalipsis 21:3-4

Oí una potente voz que provenía del trono y decía: «¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir».
(Apocalipsis 21:3-4)

Apocalipsis 14:13

Entonces oí una voz del cielo, que decía: «Escribe: Dichosos los que de ahora en adelante mueren en el Señor».
«Sí —dice el Espíritu—, ellos descansarán de sus fatigosas tareas, pues sus obras los acompañan».
(Apocalipsis 14:13)

Mateo 10:28

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno.
(Mateo 10:28)

Mateo 16:25

Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará.
(Mateo 16:25)

Lucas 23:46

Entonces Jesús exclamó con fuerza: ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!
Y al decir esto, expiró.
(Lucas 23:46)

Romanos 8:38-39

Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.
(Romanos 8:38-39)

Romanos 5:7-8

Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.
(Romanos 5:7-8)

2 Timoteo 2:11

Este mensaje es digno de crédito: Si morimos con él,
también viviremos con él.
(2 Timoteo 2:11)

Ezequiel 18:32

Yo no quiero la muerte de nadie. ¡Conviértanse, y vivirán! Lo afirma el Señor omnipotente.
(Ezequiel 18:32)

Salmo 139:7-8

¿A dónde me iré de tu Espíritu?
¿A dónde huiré de tu presencia?
Si subo a los cielos, allí estás tú;
si en el Seol hago mi cama, allí tú estás.
(Salmo 139:7-8, versión Reina Valera Actualizada)

2 Samuel 22:5-7

Las olas de la muerte me envolvieron;
los torrentes destructores me abrumaron.
Me enredaron los lazos del sepulcro,
y me encontré ante las trampas de la muerte.
En mi angustia invoqué al Señor;
llamé a mi Dios,
y él me escuchó desde su templo;
¡mi clamor llegó a sus oídos!
(2 Samuel 22:5-7)

Salmo 13:3-4

Señor y Dios mío,
mírame y respóndeme;
ilumina mis ojos.
Así no caeré en el sueño de la muerte;
así no dirá mi enemigo: «Lo he vencido»;
así mi adversario no se alegrará de mi caída.
(Salmo 13:3-4)

Eclesiastés 9:5

Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada ni esperan nada, pues su memoria cae en el olvido.
(Eclesiastés 9:5)

2 Corintios 5:6-8

Por eso mantenemos siempre la confianza, aunque sabemos que mientras vivamos en este cuerpo estaremos alejados del Señor. Vivimos por fe, no por vista. Así que nos mantenemos confiados, y preferiríamos ausentarnos de este cuerpo y vivir junto al Señor.
(2 Corintios 5:6-8)

Salmo 115:17

Los muertos no alaban al Señor,
ninguno de los que bajan al silencio.
(Salmo 115:17)

Lucas 16:22-26

Resulta que murió el mendigo, y los ángeles se lo llevaron para que estuviera al lado de Abraham. También murió el rico, y lo sepultaron. En el infierno, en medio de sus tormentos, el rico levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Así que alzó la voz y lo llamó: “Padre Abraham, ten compasión de mí y manda a Lázaro que moje la punta del dedo en agua y me refresque la lengua, porque estoy sufriendo mucho en este fuego”. Pero Abraham le contestó: “Hijo, recuerda que durante tu vida te fue muy bien, mientras que a Lázaro le fue muy mal; pero ahora a él le toca recibir consuelo aquí, y a ti, sufrir terriblemente. Además de eso, hay un gran abismo entre nosotros y ustedes, de modo que los que quieren pasar de aquí para allá no pueden, ni tampoco pueden los de allá para acá”.
(Lucas 16:22-26)

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